330. El Quincho T14/A02

 

Muy bien. Iniciamos el mes de marzo y les presento el primer artículo propiamente tal de la temporada 14 de Donde Panchito. Y la historia que quiero relatarles pasó hace exactamente dos meses, el día en que se inició este año 2019. Veamos qué sucedió, y qué podemos aprender de esta experiencia.

Descansando en Rafael

La Polla, Rafael
En la población donde vivo, los vecinos arman una batahola de proporciones para despedir el año viejo y recibir el año nuevo. Para mí, sólo es un cambio de día, pero claramente no puedo ir en contra de las celebraciones de los demás. Sin embargo, no me gusta estar en la población mientras todos meten boche durante toda la noche. Así que, junto con mi esposa, mis suegros y unos amigos, decidimos irnos el 31 en la tarde a un camping que queda en la localidad de Rafael, a unos 15 km de Tomé hacia el interior.

El sector se llama "La Polla", y es muy tranquilo... excepto si es víspera de año nuevo. Cuando llegamos, sin mentirles, habían unos 4 ó 5 familias con música a todo volumen. Pero, ¿qué más da? Estaba con mi esposa y amigos en un lugar bonito. Podíamos descansar... al fin y al cabo, cualquier lugar era mejor que quedarse en casa. Así que armamos nuestra carpa y dormimos.

El bendito Quincho

Antes de irnos a dormir, a las 12 de la noche, todos comenzaron con los abrazos de año nuevo. Algunas familias pasaron por donde estábamos nosotros, deseándonos lo mejor para este año 2019. Es loable que la gente, aun viendo el caos que existe como sociedad, aun crea que el año siguiente al que uno vive será mejor. Pero bueno: la razón de ser de este artículo no es ese.

El pequño quincho, la noche antes de los sucesos de este relato
Al amanecer, tomamos desayuno, pusimos música y jugamos un rato. Comenzaba a hacer calor, y decidimos con Carla irnos un ratito al río que pasa por allí. En eso estábamos cuando, de pronto, llega una camioneta con una cantidad de personas que no recuerdo, pero eran muchas. Se baja un tipo alto, gordo... digamos que era maceteado, y comienza a instalar sus cosas en el quincho para asados que era de nosotros, puesto que estaba al lado de nuestra mesa. Mi suegro le indica al caballero que no podía usar el quincho, puesto que en un rato más íbamos a preparar el asado del almuerzo. El tipo, ofuscado, se subió a la camioneta y siguió su camino.

Al rato me di cuenta que se pusieron al frente de nosotros, cruzando el río. Bajaban sus cosas y se instalaban debajo de un sauce. Miraban de reojo, con un sentimiendo de odio hacia nosotros. No podía dejar de pensar en que, lo más probable, es que ese hombre la noche anterior abrazó a medio mundo esparciendo buenos deseos para todos... menos de 12 horas después, estaba molesto por un simple quincho. Pero lo que sucedió después iba a ser suficiente para mostrar sus verdaderos sentimientos... al menos desde lejos.

Con Carla continuábamos bañándonos. Nos salimos un rato para charlar con los amigos. Llegó un autito al mismo lugar donde hacía un rato había llegado el tipo de la camioneta. Al bajarse, y al ver que el quincho estaba vacío, fue donde mi suegro y, de manera muy amable, preguntó si podía usar el quincho para el almuerzo.

Mi suegro, al ver la actitud tan distinta al del tipo anterior que llegó e intentó usar el quincho, accedió a prestárselo. Al fin y al cabo, mi suegro había pagado por la mesa y el quincho, por lo que podía decidir qué hacer con él. La cosa es que el tipo desde al frente se percató que habíamos prestado el quincho. Carla y yo habíamos vuelto al agua, y justo al pasar cerca de ellos, notamos que estaban murmurando pestes contra mis suegros y los demás. Refiriéndose a algunos de ellos, las mujeres del grupo decían: "Claro, esas viejas cul... le prestan la cag... de quincho al hue... ese. Guatonas cul... no más". 

Los buenos deseos para los demás se fueron a la porra... ¡Feliz año nuevo para todos!... menos para los idiotas que no prestaron el quincho de asados XD


Hipócritas en una sociedad que no cambiará su actitud

En un supuesto de que aquellas personas, al llegar el 2019, abrazaron a sus cercanos y amigos deseando lo mejor para ellos, podríamos decir que son bastante hipócritas. No basta sencillamente con desear lo mejor para los demás: hay que contribuir para que así sea. Es como si yo le dijera a un jugador de futbol que le irá bien en el partido y, luego, le dejara una cáscara de plátano en el camino a propósito para que se lesionara. ¿De qué habrá servido desear lo mejor a aquel jugador?

¿Cuántos de los involucrados en esta pelea habrán deseado que todo mejore este año? 

Por eso la sociedad está como está. Y por eso creo firmemente que, aunque tengamos buenos deseos para los años venideros, la actitud de esa misma gente que desea cosas buenas hace que el mundo vaya en picada. También creo firmemente que la actitud de la sociedad no cambiará... lo que cambiará será la sociedad en sí. Y para eso falta muy poco...

Por lo pronto: no nos conformemos simplemente con desear cosas buenas a la gente: HAGAMOS cosas buenas por los demás. Los más beneficiados seremos nosotros al ayudar a los demás de manera altruista, y actuando de buena manera con los demás. Así hacermos felices a los demás y, por sobre todo, nos sentiremos felices y realizados como personas. ¡Hasta un siguiente artículo!

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Última foto tomada de elpais.com

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