sábado, 26 de agosto de 2017

255. La betarraga



Hoy les quiero contar una historia un tanto chistosa, e incluso hasta tierna. Y lo curioso es que pasó sólo hace unos meses atrás, estando aun soltero, y viviendo en casa de mis padres.

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Mi madre cocina muy rico. Y aquella tarde en casa no fue la excepción. Comimos un rico pollo asado con puré y ensaladas. Mientras almorzábamos veíamos las noticias y comentábamos lo que veíamos. Luego de un rato, después del reposo, me levanté y me lavé los dientes.

Ese día tenía libre del trabajo, por lo que hice mis quehaceres habituales. En eso, el llamado de la naturaleza llegó, y urgentemente fui al baño a hacer "del uno"*. Estaba en el baño, desahogándome, cuando, de pronto, noté algo extraño. Mi orina salía de un color rojizo muy cargado... algo como entre rojo y morado. Nunca me había pasado, así que quedé preocupado. Aun así, no les dije nada a mis padres, para no preocuparlos.

En la noche mi mamá me había dejado un trocito de pollo y ensalada para comer antes de ir a la cama. Dormí y, a la mañana siguiente, al levantarme, fui al baño. Y nuevamente mi orina salía de color rojo. La cosa no me estaba gustando... se estaba poniendo color de hormiga... o mejor dicho: de color rojo fome la talla, pero bueno, es lo que hay

Me fui al trabajo. A eso de las 11 de la mañana, me dieron ganas de ir al baño. Y nuevamente lo mismo. De color rojo. Estaba muy urgido y preocupado. No sabía por qué ocurría eso. "Pero es extraño - pensaba -, porque no me duele cuando orino". Mil cosas se me pasaron por la cabeza... ¡Hasta una infección o una enfermedad que llevaba por dentro! La cosa es que, al llegar a casa, no pude aguantar más y abordé a mi madre:

- Mamá, estoy preocupado.
- ¿Qué te pasó?
- Lo que pasa es que desde ayer que orino de color medio rojo. Y no ha parado hasta hoy. No me duele nada, pero no entiendo por qué sale de ese color.

Cuando le conté eso, mi mamá sólo comenzó a reírse. Y yo no entendía absolutamente nada.

- No entiendo por qué te ríes.
- Pero hijo... ayer comiste betarraga.

Pues bueno... sólo atiné a reírme. Cuando uno come betarraga, luego de que el cuerpo absorve lo que necesita, el resto lo desecha. Y eso le da el color rojo a la orina. Con el correr del día, finalmente dejó de salir de color rojo#.

Fin de la historia. ¿Te ha pasado algo chistoso relacionado con la comida o las verduras? Hablemos en los comentarios. ¡Saludos!
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*: "Del uno": expresión coloquial referente a orinar.
#: En este artículo podrás ver más detalles acerca del color de la orina y cómo la betarraga, y también el tomate, puede producir orina de color más rojizo.

miércoles, 9 de agosto de 2017

254. Vacacionando con Panchito

Santiago, Vacaciones 2000

¡Hola amigos! Nuevamente estoy aquí con ustedes entregando un nuevo artículo. Y en esta ocasión haré una variante de mi ya clásica sección "Viajando con Panchito". Ya han pasado sus buenos años (ocho específicamente) desde que, en el año 2009, inicié esta sección, donde podrás conocer varios lugares que he visitado (puedes ver los artículos que están publicados bajo esta sección haciendo clic aquí).

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Sin embargo, el artículo de hoy es un viaje al pasado. Junto con mi familia, todos los años procurábamos salir a conocer nuevos lugares a lo largo de Chile. Las vacaciones más antiguas que tengo registro y que recuerdo son las del año 1994, donde fuimos al río Lía, cerca de Santa Juana, al sur de Concepción. Viajamos a varios lugares entre los años 1994 y 2015. Ahora casado, el mes pasado retomamos las vacaciones, pero ahora con mi esposa.

Sin embargo, esta sub-sección "Vacacionando con Panchito" comienza el año 1995, básicamente por dos razones fundamentales:

Mi diario de vida
  • Desde ese año tengo registros fotográficos (la mayoría escaneos de fotos impresas hasta el 2003) y de vídeos de cada una de las vacaciones, hasta el 2017.
  • En el 2003 inicié mi diario de vida, que duró hasta agosto de 2014. Más de mi diario en este artículo. Gracias a ese diario, puedo obtener detalles que mi memoria claramente no recordaría.
Sin embargo, antes de comenzar a relatarles con detalles todas mis vacaciones, primero quiero contarles cómo surgió la idea de crear esta sub-sección.

Entre las 31.686 fotos que tengo, están estas carpetas con mis vacaciones entre el año 1994 y el 2017.

Visitando a mis padres en Hualpén

Como ustedes ya saben, hace unos 8 meses (cómo pasa el tiempo), me he casado con Carla. Y a pesar de los altos y bajos que tenemos - como cualquier matrimonio, claro está -, hemos sido muy felices. Una vez casado, abandoné la casa de mis padres y me vine a vivir unos 20 km al norte de ellos, en Lirquén, en el extremo norte de Concepción. Constantemente voy a verlos y compartir con ellos. Y el domingo que recién pasó, no fue la excepción.

Me invitaron a mi y a mi esposa a almorzar donde ellos. Así que, luego de comprar algunas cosas, fuimos para allá y lo pasamos muy bien. Luego, recorriendo la casa, encontré dos cajas cerradas, de estas de zapatos. Al abrirlas, hallé algo que hace mucho tiempo no veía: mi diario de vida.

Al hojearlo, comenzé a recordar lo que viví durante los 12 años en que me mantuve activo escribiendo. Y si bien es cierto ya no tengo muchas ganas de retomar mi diario, me puse muy feliz a verlo por fin en mis manos. En ese instante, vi lo que escribí sobre las vacaciones, y fue el momento exacto en que decidí crear esta sub-sección de "Viajando con Panchito".

¿Viajando o Vacacionando con Panchito?

Frutillar, Vacaciones 2015

Quiero dejar en claro que "Vacacionando con Panchito" no será un reemplazo de mi clásica y mítica sección "Viajando con Panchito", sino más bien un complemento. Mientras "Vacacionando" será para relatarles mis vacaciones en su totalidad, incluyendo chascarros y cosas tontas que me pasaron durante esos viajes, "Viajando" será más bien relatos de paseos a ciudades, donde les contaré las cosas lindas de cada lugar.

Espero que les agrade y esperen con ansias el siguiente artículo relacionado con esto. Mis vacaciones del año 1995 fueron al Río Lía, así que tengo mucho que contarles al respecto. ¡Nos vemos! ¡Y gracias por leerme!

miércoles, 2 de agosto de 2017

253. ¡Borracho, borrachito!

Foto tomada de Emol.cl
¡Wow! Ya estamos en el mes de agosto. Nos estamos acercando lentamente al final de la temporada 12 de mi blog. Y este año he tenido un repunte en la cantidad y calidad de los artículos. Para serles sincero, pensaba que al casarme no tendría mucho tiempo para dedicarme a mi querido blog. Pero lo cierto es que mi esposa ha sido muy comprensiva, y he podido compatibilizar todas mis actividades, tanto seglares, como espirituales y de ocio, y eso me tiene muy feliz.

A lo largo de los ya más de 11 años de vida de mi blog, he hablado muchas veces de los choferes imprudentes. Y tampoco he dejado de lado a los peatones que hacen lo que quieren cuando se trasladan. Ejemplos de esto puedes hallarlos en los artículos 087. Cruce donde quiera... bajo su responsabilidad, 189. Despáilate poh Panchito y 199. Fíjate por donde andas, pajarón. ¡Hasta yo algunas veces cometo imprudencias, como les conté en el artículo 242. Panchito Shumacher.

Pues bien, lo que les quiero contar es una pequeña historia que me sucedió meses atrás en mi trabajo. Creo que no les he comentado, pero trabajo en una tienda de comestibles, de estos 24/7, que están abiertos toda la noche. Próximamente les contaré lo "maravilloso" que es trabajar de noche. Pues bien, en una de esas noches de trabajo, llegaron tres jóvenes en un auto a comprar comida para servirse en el local. Pero estaban totalmente borrachos. No estaban con unas copitas de más. Estaban hechos pebre de tanta borrachera. A duras penas entraron al local y pidieron su comida.

Pensaba: "¿Cómo es posible que estas personas manejen así?". Pensaba llamar a la policía, pero no fue necesario, puesto que al rato llegaron y los esperaron afuera. Al parecer los venían persiguiendo, pero sin que se dieran cuenta.

Una media hora después, aquellos jóvenes salieron del local, con la intención de subirse al auto, pero la policía se los impidió y se fueron detenidos, luego de hacerles el examen de alcohol de rigor.

Me pregunto: ¿Vale la pena arriesgar MI vida y la de los demás por intentar manejar tomado? ¿Cuántas campañas y vídeos publicitarios se necesitarán para que la gente porfiada deje de manejar si ha bebido alcohol? Así como vamos, viendo la porfía del hombre (y la mujer), este será tristemente un cuento de nunca acabar.

¿Y tú? ¿Qué opinas? ¿Conoces alguna historia similar? Conversemos en los comentarios. Y como siempre, gracias por vuestra linda visita.