sábado, 31 de diciembre de 2016

227. Fin temporada 11 - Donde Panchito: 10 años de historia

Se nos va el año. Sí: así de rápido. Y se nos va la Temporada 11 de mi blog Donde Panchito. Sí, han pasado ya 10 años desde que, un 16 de mayo de 2006, este lugar que tú estás viendo en este instante, abría sus puertas al público a eso de las 3 de la tarde. ¡Qué tiempos aquellos! En ese entonces Windows XP dominaba el mercado de los computadores. En mi casa no había más que un computador de 512 MB de RAM y 80 GB de disco duro. El MSN Messenger era la forma de comunicarse con los amigos y familiares por internet. Sí, en un mundo como ese, yo, Panchito, di inicio a esta aventura. ¿Cómo logré construir este lugar? ¿Cómo surgió la idea? Pues en este artículo, el último de este año, te comentaré cómo fue que Donde Panchito pasó a tener más de 220 artículos (en su momento casi 250) y 180 mil visitasAquí va la descripción personalizada de la entrada que queremos mostrar y que sólo se verá en la portada del blog. Puedes repetir un fragmento de la entrada o agregar una descripción completamente nueva; ésta sólo será visible cuando la entrada esté resumida, una vez que el lector ingrese a la entrada esta descripción no se visualizará.

Inicia Donde Panchito su largo camino en la web


No quiero relatarte toda mi historia de fracasos desde el 2000 al 2006; eso lo puedes leer en la sección Acerca de, aquí mismo en mi blog. Lo intenté varias veces, sin aparentes resultados. Pero lo que no sabía es que estaba adquiriendo lo que necesitaba para construir esto. Llegamos entonces al día que mencioné al principio: 16 de mayo de 2006. A las tres de la tarde, desde la casa de mi tía, daba por inaugurado mi sitio web, llamado en ese entonces Panchito On Line.

Al principio no tenía muchas cosas, pero con el correr del tiempo le iba agregando más cosas, como la sección Frases de Oro, que tuvo mucho éxito en ese entonces. Apropósito, dentro de algún tiempo daré a conocer noticias sobre esta sección que aun sigue en pie, a punto de morir, en este blog. Bueno pues, prosiguiendo; les comentaba que mi sitio web comenzaba lentamente a crecer. Pero, sinceramente, me daba una soberana lata estar modificando a cada rato mi web, en un servidor que más encima estaba en inglés. Así que, el 17 de noviembre de 2007 hice mi primer artículo aquí en blogger. Nacía Donde Panchito, la continuación de Panchito On Line, por lo que la fecha de inauguración de mi blog se mantuvo como el 16 de mayo de 2006.

Crece la cantidad de visitas y la calidad de los artículos


Al momento de abrir este lugar, ya tenía aproximadamente unas 2500 visitas en el año y medio casi que llevaba Panchito On Line en internet. Conforme fueron pasando los días y los meses la cantidad de visitas fue en aumento. Y claro, la calidad de lo que escribía también fue cambiando. Como prueba de ellos, léete alguno de los primeros artículos que hice, por allá en el año 2007 ó principios de 2008. Compáralos con artículos como "¿Qué son 10 pesos?" o "¡Peligro! Chanchitos en la vía pública". Notarás que hay enormes cambios, y es que mi blog me ha visto crecer y madurar de un mocosillo de tercer año medio (secundaria) a un hombre casado con serias responsabilidades en la familia que he formado junto con mi esposa Carla.

¿Quiere decir eso que dejaré de escribir? Claro que no. Si eres un lector asiduo de mi blog te darás cuenta que ya en un par de ocasiones he querido dejar este lugar botado y continuar con mi vida. Ya lo hice hace unos años con mi diario de vida, quien me acompañó por largos 12 años (2002 - 2014). Algunas veces hay que dejar atrás cosas o personas que en su momento fueron de gran ayuda, pero que te impiden seguir adelante. Con mi blog no sucede eso, o al menos eso siento. Me imagino con 70 años, viejito, en casa con mi Carlita, aun con este blog, escribiendo mis vivencias como adulto mayor. Y, quién sabe, pueda batir un récord, como el blog más longevo del mundo (si siguiera escribiendo a los 70 años, Donde Panchito tendría 54 años de vida).

El futuro de Donde Panchito

¿Qué más puedo decir? Quiero agradecer a todos quienes han formado parte de esta década de vida de mi blog. Espero seguir escribiendo ya en la décima temporada que comienza el otro mes. Quizá no lo haga con la misma intensidad que antaño, pero nunca dejaré de hacerlo. Tuve que invertir 6 años de mi vida para poder construir esto, y otros 10 para mantenerlo y hacerlo crecer. Eso no lo hace cualquiera - modestia aparte -. Junto con Carla (quien es la encargada de fotografía de la sección Viajando con Panchito), queremos darles las gracias de corazón a nuestros lectores, a quienes comentan y comparten mis publicaciones; y también a nuestros 208 seguidores en Facebook.

Y se nos fue el año. Hoy es 31 de diciembre. Un 2016 lleno de emociones. A decir verdad, así como no celebro la navidad por las razones que expliqué por allá por el 2011, tampoco participo de estas festividades de fin de año. Para mí, mañana simplemente es un día feriado, nada más. Así que, nos veremos pronto aquí en mi blog. Doy por terminada la temporada 2016 (la número 11), que no fue muy productiva en cuanto a artículos (puedes echarle una mirada al apartado Archivador de artículos, ubicado en el lado derecho del blog). ¡Nos vemos amigos! 

sábado, 24 de diciembre de 2016

226. Fórmula 1... Al estilo "Ruta las Playas"

La foto es referencial :) (Foto tomado de "A todo Bus Chile")

Hace más de tres años que poseo mi propio vehículo. Me tomó otros tres años poder juntar el dinero necesario para comprarlo, por lo que ese autito es fruto de un gran esfuerzo. Por eso lo cuido con esmero. De cariño le digo "hijo", y le hago todas las mantenciones que corresponden. Sin embargo, por muy bien que uno cuide el auto, siempre hay cosas que escapan al control de uno. Un pinchazo, por ejemplo.

Eso me sucedió. Pero no fue un pinchazo en realidad. Manejaba tranquilamente, pero cuando frenaba el auto tambaleaba para todos lados. Eso sólo ocurría cuando frenaba, y por más que le miraba, no sabía por qué hacía eso. Así que mi suegro me recomendó un lugar donde podía revisar mi auto. Lo llevé y el mecánico me dijo que me tendría una respuesta al día siguiente. Así que, de vuelta a casa desde el taller, ubicado en Lirquén, tenía que tomar una micro, y esa micro fue una Ruta las Playas, sin imaginar la experiencia que viviría dentro de ella.

Locura al volante


Es de conocimiento público que los choferes de micro, en su mayoría, exceden la velocidad máxima permitida mientras conducen. Y si bien es cierto cuando uno va atrasado lo agradece (aunque esté mal), lo cierto es que casi siempre se pone en riesgo tanto a los pasajeros como a otros conductores.

Cuando me subí a la micro aquel día, llevaba ya varios meses sin subirme a una, por lo que había olvidado cómo eran estas locas carreras. El viaje al principio fue tranquilo, hasta llegar al Centro de Concepción, donde se quedó pegado esperando pasajeros en un paradero como por 15 minutos. Yo, igual estaba algo urgido, porque quería llegar a casa antes de que oscureciera. En eso, la micro parte rápidamente, tan rápido que quienes iban buscando asientos dentro de ella casi se caen. No entendía por que había partido tan aprisa, hasta que miro por la ventana hacia atrás y... ¡NO! Godzilla venía atacando la ciudad Otra micro de la misma línea lo había alcanzado. Lo que me temía estaba pasando: comenzaría una alocada carrera por captar pasajeros.

Loca carrera entre dos Ruta las Playas

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Super Ruta las Playas Kart 64
Es que esta carrera comenzaba tan alocadamente, que ya veía que un chofer le tiraba un plátano al otro, cual Mario Kart, para que se resbalara. Pasaban los vehículos, los peatones, los semáforos, las casas... Los lomo de toro se los comían y saltabamos dentro de la micro con los hoyos del camino. Fantasilandia no era nada: estaba en el boomerang versión Ruta las Playas.

En un intento desesperado por terminar con este infierno, uno de los pasajeros toca el timbre de la puerta trasera para bajarse de la micro. Ésta frena justo en un semáforo en rojo y el chofer abre la puerta para que el pasajero baje. Éste lo hace, pero apenas pisa el piso, la micro arranca, sin esperar que el pasajero baje como corresponde. Claro... si se le estaba yendo su contrincante pos, debía apurarse para no perder pasajeros.

Llegamos a Hualpén, cerca de casa de mis padres, cuando llegaba la hora de bajarme. Estaba algo temeroso, puesto que, a pesar de que ya no habían muchos pasajeros que recoger y el otro chofer ya había quedado atrás, la micro continuaba su alocada carrera por entre medio de calles angostas. Al final, toqué el timbre para bajarme en el Cerro Amarillo. Se abre la puerta y pude bajar sin problemas. La micro se va y se pasa el semáforo en rojo. Pffff...

¿Hasta cuándo?

Mi pregunta, estimado lector, es: ¿Hasta cuándo deberemos aguantar que algunos choferes - no todos por cierto -, manejen como se les pegue la regalada gana, como si fueran amos y señores de las calles? Yo con mi autito chiquitito tengo que hacer malabares para que los microbuseros me puedan ver. Se saltan semáforos en rojo, se comen los discos pare, adelantan donde no corresponde, hablan por celular, manejan a exceso de velocidad, no dan boleto... ¡En las noticias hace algún tiempo mostraron a un chofer que se afeitaba mientras conducía!

Insisto, no son todos. Al contrario, son los menos, un porcentaje relativamente pequeño comparado con el gran número de choferes que hay en Conce. Pero esos menos no deberían existir: TODOS sin distinción deberían manejar como corresponde; al fin y al cabo, pagamos pasaje, y merecemos un viaje seguro y cómodo.

Por fin: luego de tres semanas con el internet del celular, hoy llegaron a instalar internet banda ancha a mi casa. Junto con mi esposa estamos felices: más yo que ahora puedo continuar con mi blog. Y a ti: ¿Te ha pasado algo similar viajando en micro? Te espero en los comentarios y nos leemos en una siguiente entrega. ¡Chau!

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