lunes, 21 de noviembre de 2016

225. Un cuidador de autos muy particular

Foto referencial

Hace unos días atrás me pasó algo yendo a comprar al supermercado que, claro, llegó a ser tragicómico y una reverenda estupidez. Pero pensando fríamente, lo que ocurrió rayó en lo insólito y demuestra lo que algunos "cuidadores de autos" hacen en nuestra ausencia.

Por favor, de entrada les digo que no quiero echar a todos los cuidadores dentro del mismo saco; eso sería injusto. Pero déjenme contarles que sucedió cuando fui a comprar a un súper.

Al llegar, estaciono mi autito y procedo a ir a hacer las compras. Un cabro de naranjo (chaleco reflectante) me dice que vaya tranquilo. Que él me cuida el auto. Yo, siendo sincero, siempre he sido desconfiado, pero nada puedo hacer. Simplemente los dejo que hagan su trabajo y ya.

Compre y, al salir, me encuentro con otro cabro "cuidador", encaramado en mi auto adelante en el capó. Impresionado por la tontera que estaba haciendo, me acerco y le digo: "Oye, ¿crees que es correcto lo que estás haciendo?". Me mira y me responde: "No estoy ni ahí". "¿Y si llega el dueño del vehículo?", le pregunto. Y me dice: "Me bajo poh, si le estoy cuidando el auto".

Yo no daba crédito a todo esto, así que le dije: "Bueno, cuando te canses de estar encima de mi auto avísame pa poder irme. Por mientras iré a buscar a la patrulla móvil que esta a la vuelta". La cara del cabro se desfiguro. De inmediato se bajó del auto y, con un paño, comenzó a limpiar donde estaba sentado. Yo me subí al auto y, ¿que creen? Tuvo el descaro de pedirme un aporte poh.

Encendí el motor, retrocedí y, dejándolo con la mano estirada, me fui. Lo chistoso es que, al mirar por el espejo retrovisor, veo que está gritando y me levanta el dedo de al medio.

Bueno, nunca más fui a comprar a ese supermercado. Y esa experiencia me muestra que, como en todo tipo de trabajos, hay quienes sólo hacen tonteras y sacan la vuelta.

En fin. Eso quería contarles. A mi siempre me suceden cada cosa. Además, había quedado de hablarles de una estafa de la cual hay que cuidarse. Pero eso será en una siguiente oportunidad. ¡Nos vemos pronto aqui, Donde Panchito!

miércoles, 16 de noviembre de 2016

224. A sólo tres semanas...

Dentro de poco seremos la familia Albornoz Espinoza.
¡Wow! ¡Cómo pasa el tiempo! Y ya queda menos de un mes para que me case. Ya me imagino si ahora estando soltero tengo tan poco tiempo para escribir, quizá estando casado sea más difícil hacerlo. O puede que se de lo contrario, y Carla me ayude a crear contenido interesante y entretenido para este lugar, que ya lleva más de 10 años on line.

¿Que cómo me siento? Es una pregunta algo dificil de contestar, básicamente porque tengo sentimientos encontrados. Por un lado me impacienta y me entusiasma que llegue luego diciembre para vivir una nueva experiencia de vida junto con mi novia. Claro está, no es lo mismo vivir con tus padres que independizarte y vivir con tu esposa. Llevo 26 años siendo mantenido por mis padres y pasar ahora a automaneterme es dificil. Gracias a Dios nunca me ha faltado trabajo, y desde que lo hago ayudo a mis padres en los gastos del hogar. Mis artículos personales me los compro yo mismo. Carla hace lo mismo por su lado, por lo que en ese aspecto estamos tranquilos. Sabemos administrar el dinero.

Por otro lado, tengo pena. Sí, es que uno ya está acostumbrado a ver a sus papás todos los días. En mi caso particular, no es simplemente que me vaya de casa. Me voy a otra ciudad. Cambiaré mis vecinos, mis amigos, mi vida entera que durante un cuarto de siglo he creado en Hualpén. Sentiré nostalgia cuando me vaya, y de hecho ya a estas alturas me da cosa recorrer las calles donde crecí y pensar que desde el otro año vendré sólo algunas veces al año por acá. 

Aparte de pena, extrañaré a mis padres, a mis amigos de toda la vida, y a mis familiares con quienes crecí acá. Claro, no me iré tan lejos por ahora, pero si los planes con Carla se cumplen, en unos años más nos iremos al sur de Chile a servir ayudando a la gente a entender la Biblia. Es una meta ambiciosa, pero confiamos en Dios en que todo saldrá bien.

¿Y los preparativos? Pues preparar un matrimonio no es para nada barato. Y eso que el presupuesto que manejamos es más bien modesto. En la búsqueda de un local donde hacer la recepción, con mi amor dimos con un local acá mismo en Hualpén donde arrendarlo costaba la increíble suma de $600.000, sin contar la banquetería. El dueño nos contaba que el último matrimonio había gastado más de 5 millones de pesos en su casamiento, una cifra que con Carla nunca alcanzaríamos. Y, aunque tuviéramos ese dinero, preferiríamos ahorrarlo.

Todo ha sido entretenido: hacer la lista de invitados y mandar a hacer los partes. Hacer el cronograma de la boda, y ver el baile para la recepción... Yo soy un cero a la izquierda bailando. Hasta un poste de luz tiene más movilidad que yo, pero como es mi matrimonio, deberé hacer un esfuerzo. Otra cosa es el código novios y hacer la lista de regalos. Es una etapa muy bonita que hay que disfrutar a concho porque no se repetirá nuevamente en la vida - eso creemos Carla y yo, que el matrimonio es una institución creada por Dios para toda la vida, y como tal le damos el respeto que se merece -. Así que todo bien por ahora.

A medida que se acerque la fecha, quizá menos me vean por acá, pero les prometo que este pequeño blog no cerrará, como ya lo he intentado un par de veces. En mi próxima entrega dentro de 10 años les hablaré de una estafa de la cual hay que tener mucho cuidado. Recuerden que estoy en Facebook y que sus comentarios siempre serán bien recibidos. ¡Saludos amigos míos! ^^
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