lunes, 27 de febrero de 2012

165. No te metas con Panchito

No vayas a pensar que, por el título de este artículo y por la foto de la izquierda, yo soy choro con los carabineros. Son la Ley, y hay que respetarlos. Entonces, ¿por qué no debes meterte conmigo?
Antes de comenzar este artículo, quiero hacer un pequeño homenaje a quienes resistimos con coraje y valentía el caos desatado por el devastador terremoto 8.8 grados del pasado 27 de febrero de 2010, hace exactamente dos años. Por los que vivimos esos momentos difíciles donde pudimos salir adelante y, por sobre todo, por quienes perdieron sus vidas esa fatídica noche. :(

En el momento indicado :)
Quienes me conocen sabrán que a lo largo de mis 22 años de vida he pasado por muchísimas experiencias. Ahora especialmente que trabajo como cajero. Sin embargo, en otros ámbitos de la vida he tenido algunas vivencias graciosas y chistosas que merecen estar en mi blog.

No sé qué onda conmigo, pero siempre me suceden bufonadas en cualquier parte. Basta con recordar las innumerables aventuras como cajero, o las experiencias con los choferes. Sin embargo, las siguientes dos situaciones que les comentaré son un tanto extrañas, porque fueron en distintas ocasiones en distintas circunstancias, pero ambas terminaron de la misma forma. Quizás al leerlas te des cuenta que ya las he contado de manera verbal con mis amigos si es que eres mi amigo poh, porque si no lo eres obviamente nunca lo habrás escuchado, pero ahora tendrás la oportunidad de escucharlo... bueno, tampoco lo escucharás, porque ahora lo leerás, a menos que ahora lo leas cuando por fin tenga listo el archivo en mp3 que pretendo subir algún día a mi blog con los artículos leídos por mí, pero ahora estarán aquí en mi blog. 

¿Y el título? Suena intimidante, ¿no? No te metas conmigo... pues, no te asustes. No te diré nada por ahora, pero creo que al leer ambas experiencias entenderás por qué deberás pensarlo más de dos veces antes de meterte conmigo. Ponte cómodo.

"Dele el boleto y déjelo pasar"
Una micro de las "Coronel - Lota" (la foto es referencial)
Hace aproximadamente un año fui a ver a unos amigos a su casa, pasado San Pedro de la Paz, a unos 13 km. al sur de Concepción. El problema para poder llegar allá es que no me sirve ninguna de las 39 líneas licitadas que circulan por la ciudad, sino que debía tomar una de las famosas Coronel-Lota, que no tienen muy buena reputación que digamos. En los inicios de mi blog les conté de un accidente que tuvo una compañera de mi hermano mayor al caerse de una de estas micros.

En fin, era la hora de venirme de casa de mis amigos y María José, una de mis amigas, que la considero como mi hermana, me fue a dejar al paradero, en medio de la ruta 160. Eran como las 7:00 de la tarde. Ella, antes de llegar al paradero, me había indicado que debía tener cuidado al pagar, puesto que la tarifa oficial desde su población a Concepción era de $400, y los choferes cobraban $500 y no daban boleto*.

Consciente de eso, se me cruzó por la idea la remota idea de que, quizás, iba a tener una pequeña peleílla con el chofer. "Pero, ¿cómo voy a ser tan quemado que justo justo justo me va a tocar un chofer que me cobre de más", pensé. Así que, con quina en mano, subí a una micro que estaba detenida en el paradero si vienes de otro lado (no sé, de Burundi, Islas Marshall, Fiji o de Samoa Occidental), te explico que quina es una jerga que representa una moneda de $500.

Quina :D
Al subir, le pago al chofer, esperando mis $100 de vuelto. El chofer me dice: "Pase no más joven". Debo reconocer que el chofer era muy amable, pero eso poco le duró al indicarle que debía darme vuelto. "¿Perdón? Si el pasaje vale $500, así que pasa". En eso, miro hacia arriba del chofer, y justo había una hoja pegada con las tarifas, y da la casualidad que entre la población donde tomé la micro, y Concepción, el pasaje estaba a $400. Se lo indiqué al chofer y éste me dijo: "Ese papel no vale". "¿Y por qué no lo saca entonces?", repliqué. El chofer se paró, listo para echarme de la micro, cuando una voz (una bendita voz) desde el fondo del bus, dice: "Dele el boleto y déjelo pasar".

Los dos nos miramos - fue súper chistoso -, y lentamente miramos hacia atrás. ¿Y qué creen? Un carabinero de servicio repitió: "Dele el boleto al joven, y los $100 que le corresponde a su vuelto, y déjelo pasar". Increíblemente, el chofer me soltó, me dio el boleto y me dejó pasar. Ni tonto ni perezoso, me senté junto al carabinero y le agradecí su gesto.

"Me quedé observando detrás de un árbol"
Curiosamente, al querer bajarme, casi al final del recorrido del bus, para que valieran lo máximo posible los $400, el carabinero también se disponía a bajarse también. Toqué el timbre para bajarme en el terminal de buses urbanos, pero el chofer hizo caso omiso y siguió su recorrido. El carabinero dice: "Ah, no. Esto es suficiente" y, gritándole al chofer, lo increpa: "¡¡¡Detenga el vehículo ahora mismo!!!". El bus se detiene, y yo me bajo, pero al mirar atrás veo que el carabinero no se baja, sino que se dirige al chofer y le dice: "Sus documentos". Me quedé observando detrás de un árbol y... ¡Zas! Tenía la licencia vencida y la revisión técnica en las mismas condiciones. Le sacó el medio parte... y eso podría haberlo evitado sin tan sólo me hubiera dado mi boleto y mi vuelto, y si me hubiera abierto la puerta donde yo quería bajarme.

Moraleja: No te metas con Panchito :P

"¿¿Lo vio?? ¿¿Lo vio, señor carabinero?"
Un paso cebra, con su correspondiente línea de detención
Un día fui al centro de Concepción a hacer algunos trámites para el trabajo. En eso andaba cuando, al llegar a la esquina de San Martín con Aníbal Pinto, me percato que el semáforo estaba en verde a mi favor. Apenas comienzo a cruzar, un vehículo que venía a toda prisa se detiene violentamente frente a mí, bloqueando el paso cebra y, por cierto, casi atropellándome. Sin dejarle pasar su atrevida maniobra, le levanto los brazos en señal de descontento. El tipo (discúlpenme, es que era un tipo, no tengo otra forma de tratarlo) abre la ventana y le manda saludos a toda mi familia, diciendo que él tenía derecho a dejar su auto donde quería. "¿Ah sí? Mmmm...", pensé.

Al cruzar por frente al auto de ese señor (que recuerdo perfectamente que era un joven, con bigote), le toqué con delicadeza el capó de su lindo auto azul patente de 4 letras. Eso lo enfureció. Primero hizo avanzar el auto un poco hacia adelante, dándome un topón. El semáforo aun estaba en verde a mi favor. Y no conforme con eso, el tipo ya estaba bajando del auto. En eso... mi salvación estaba en la esquina opuesta.

"¡¡Carabineros!! ¿¿Lo vio?? ¿¿Lo vio, señor carabinero??", grité hacia una pareja de carabineros que esperaban cruzar hacia el otro lado. "Sí hijo - me respondió uno -, no es necesario que nos expliques nada". Dicho eso, se acercaron al tipo, que apresuradamente subió a su auto. Pero no le sirvió de nada... igual le sacaron su parte por detener su auto encima de un paso cebra y no respetar, ni el semáforo, ni la línea de detención. Todo eso lo hubiera evitado si tan sólo me hubiera dejado cruzar en paz aquella esquina.

Moraleja: No te metas con Panchito :P

¿Ahora entiendes el título de este artículo? Jejejeje...
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*: El boleto que recibimos al subirnos a una micro corresponde al 19% de impuesto que, como todos los ciudadanos de Chile, debemos pagarle al Estado, específicamente al Fisco. Ese dinero se usa para la construcción de carreteras, poblaciones sociales, puentes, escuelas públicas, entre otras cosas. Al no recibir el boleto, ese 19% se lo deja, o el chofer, o el empresario de la línea de buses. Por otro lado, uno se transforma en cómplice de un robo, por lo que yo siempre lo exijo al viajar.

sábado, 18 de febrero de 2012

164. Viajando con Panchito 6: La plaza Acevedo.

¡¡Volvió Viajando con Panchito!! En esta ocasión veremos a dónde fui luego de visitar la Universidad de Concepción la ves pasada. ¿Qué sorpresas habrán ahora?
No hay nada mejor que escribir largamente escuchando la lluvia caer en el techo del cobertizo, acostado tomando una rica y calentita leche con chocolate. Y es que muchos me han dicho que quieren leer cosas nuevas en mi blog. Y me parece curioso, puesto que hasta la fecha he escrito 195 artículos - sin contar este -, por lo que material para leer hay de sobra. Quiero pensar, entonces, que han leído todos mis artículos, y si esa remota idea fuera cierta, me sentiría muy feliz, porque que yo sepa nadie ha logrado semejante proeza.
Aquí va la descripción personalizada de la entrada que queremos mostrar y que sólo se verá en la portada del blog. Puedes repetir un fragmento de la entrada o agregar una descripción completamente nueva; ésta sólo será visible cuando la entrada esté resumida, una vez que el lector ingrese a la entrada esta descripción no se visualizará.
En mi visita a la U de Conce... sentimientos encontrados
Volviendo a lo que me dijeron algunos lectores si oh, eso de que querían leer cosas nuevas, ¿ya lo olvidaste? come más pasas, es verdad que de hace algún tiempo no me dedicaba a escribir. Estuve de vacaciones. Sí, Panchito merecía descansar de las agotadoras jornadas de trabajo en el supermercado. Así que me fui hacia la cordillera - bueno, ni tanto tampoco, pero fui hacia el interior -, específicamente a dos ciudades: Yungay y Laja. Sin embargo, como leíste en el título de este artículo, no hablaré de ninguno de esos dos lugares por ahora, puesto que debemos seguir con la continuación del último Viajando con Panchito, cuando recorrimos la Universidad de Concepción. ¿Tienes tu equipaje listo? Buuu pero cómo, ya, apúrate y arma tus maletas pronto que no te voy a esperar tanto Ponte cómodo y sigamos recorriendo algunos lugares del Gran Concepción.

De la Universidad a la Plaza en un santiamén
Plaza Acevedo - tomado de link -
Luego de haber recorrido la Universidad de Concepción, donde yo malgasté un año de mi vida y ahora tengo una deuda de aproximadamente 1,5 millones de pesos, deuda que ni a ti, ni a tu papá, ni a tu abuela y ni a tu perro les interesa, nos dirigimos a la camioneta para movilizarnos hacia la plaza Acevedo. Para poder llegar allí desde la Universidad de Concepción, deberás tomar la Av. Chacabuco, subiendo numéricamente hasta doblar a la izquierda en la Av. Roosvelt, y continuar hasta la intersección con Av. San Juan Bosco, donde deberás doblar a la derecha hasta el cruce con Av. Los Carrera y Av. Collao. A mano derecha encontrarás la Plaza Acevedo. ¿Quedó claro? Parece que como guía turístico me moriría de hambre :P

Llegamos a la citada y bendita plaza y nos estacionamos. Curiosamente en ningún lado - que yo recuerde - se expresaba por medio de algún letrero que debíamos pagar por dejar el vehículo allí. Sin embargo, había un caballero cobrando. En fin, no nos vamos a poner a cuestionar su trabajo. A final, si nos cobró y le pagamos, preferimos quedar de generosos y no de tacaños.

La plaza Acevedo
Luis Acevedo - tomado de link -
Hagamos un poquito de historia, aunque la detestes. La plaza fue construida hace casi 100 años, en 1914. Su nombre se debe al aviador Luis Acevedo, uno de los primeros pilotos chilenos, quien murió al estrellarse con su avión (algunos dicen en el Biobío, otros en lo que actualmente es San Pedro de la Paz) un 13 de abril de 1913.

Actualmente podemos encontrar allí no solamente el famoso parque jurásico, sino también el Museo de Historia Natural, creado en el año 1902. A sus alrededores hay dos regimientos militares, un hospital y un consultorio. La plaza tiene forma triangular, conformada por el perímetro de la calle Maipú y las Avenidas San Juan Bosco e Ignacio Collao. Esta plaza estuvo muy olvidada por mucho tiempo, hasta que hace unos pocos años se hicieron trabajos en ella y ahora es una de las plazas más espectaculares de Concepción.

Pues bien, basta de historia. Vayamos al recorrido. Seré sincero: no tengo ni idea de dinosaurios, y me da flojera estar buscando fotos y haciendo comparaciones para saber qué especies están replicadas en la plaza. Sólo me conformo con explicarles que está lleno de dinosaurios. Incluso hay uno volando en los cielos. Luego de comerme un completo y unos algodones de azúcar, contemplé aquellas imágenes y quedé muy entusiasmado porque nunca había visto algo semejante. Además, es lo más parecido a la película Jurassic Park, aunque en una escala muuuuuuuuuuy reducida, por no decir insignificante.

¡¡Qué hallazgo!! Una pisada de dinosaurio :)
Pero mira esa mirada... y esos dientes...
Venga mi cachorro... es hora de su comidita... ¡Eso es!
La foto oficial
Tremenda mole, ¿no?
Que no se le ocurra sentarse porque hará puré de Panchito
Les juro que yo no rompí esos huevitos :S
Es un bonito lugar de Concepción que vale la pena visitar. De hecho, si vienes por la carretera desde Penco, Cabrero, Florida o desde Talcahuano por la Av. Alonso de Rivera, podrás llegar de manera rápida por la rotonda General Bonilla y, metiéndote por Av. San Juan Bosco (donde hay una gran cruz), llegarás a la Plaza, pero deberás dar vueltas por otras calles para llegar y me da una flojera estarte explicando eso así que mejor ándate a otro lado y deja de molestarme, pero no me sé esas calles, pero hay que ser intuitivo.

De la plaza Acevedo nos fuimos a casa. Sin embargo, Viajando con Panchito tiene otras sorpresas preparadas. ¿A dónde iremos a parar la próxima ocasión? Quizás ya sea hora de salir de los perímetros de mi querida ciudad y nos vayamos a otro lado. Ñeeee, quedará en suspenso. Gracias por sus comentarios y recuerda que todos serán respondidos. ¡Ah! Aprovecho de agradecer a los 73 seguidores que tiene Donde Panchito en Facebook. ¿Aun no lo sigues? No te desactualices de mi blog y hazte fan haciendo clic aquí. ¡Saludos!
Lo más probable es que para la próxima, Viajando con Panchito se vaya
hacia la derecha en esta intersección :P (no tomen en cuenta la fecha)