domingo, 29 de enero de 2012

163. Es cuestión de modales...

Vivimos en un mundo cada vez más insensible y falto de respeto. ¿Cómo podemos evitar que se nos peguen estas malas costumbres, como no decir Gracias o Por favor?
Tener buenos modales es signo de cultura y educación
Aquí va la descripción personalizada de la entrada que queremos mostrar y que sólo se verá en la portada del blog. Puedes repetir un fragmento de la entrada o agregar una descripción completamente nueva; ésta sólo será visible cuando la entrada esté resumida, una vez que el lector ingrese a la entrada esta descripción no se visualizará. ¿Te han enseñado modales? A mí desde muy pequeño mis padres me inculcaron lo que son los modales, el ser respetuoso y ser amables con los demás. Sin embargo, en un mundo cada vez más apurado y poco preocupado por el prójimo, pareciera ser que los modales se están quedando en el pasado. ¿Será que en la actualidad están obsoletos?

Un mundo sin modales
 Ceder el asiento es muestra
de modales
Entendamos que "los modales son las normas de conducta que, ejecutadas, demuestran que una persona es correcta, educada y refinada, y que se usan para exteriorizar el respeto hacia otras personas" (tomado de wikipedia). Por lo tanto, el hecho de tener buenos modales reflejan en nosotros una actitud de respeto hacia nuestro prójimo, y así demostramos ser personas correctas y bien enseñadas. Personalmente he visto cómo los modales han caído notablemente en el último tiempo. La gente ya no tiene respeto por nada ni por nadie, siendo unos egocéntricos, es decir, "me preocupo por mí, y el resto no me importa".

Ejemplos hay varios, y no es necesario ir tan lejos para darse cuenta de ello. ¿Qué tal si hablamos de los asientos preferenciales en las micros, ubicados adelante? Sí, ese letrero que dice Cédalo, donde tienen preferencia los minusválidos, embarazadas y tercera edad. Y, aunque no sea los primeros asientos, moralmente los jóvenes deben ceder el asiento a los mayores. Pero eso cada vez se ve menos.

No te hagas el desentendido: cede el asiento
Pero hay cosas más sencillas aún. ¿Pedimos permiso antes de pasar por un lugar lleno de gente, o simplemente chocamos con todos? ¿Pedimos disculpas si empujamos a alguien sin querer? ¿Pedimos las cosas por favor? ¿Cedemos el lugar en la fila a una abuelita o a un minusválido? ¿Ayudamos a cruzar la calle a un ciego? En el supermercado donde trabajo, hay una caja preferencial para personas con discapacidad, embarazadas y tercera edad. ¿Es posible que la gente llegue incluso a pelear e insultarse con tal de no ceder el lugar? Es curioso, porque esa misma persona que no cede su lugar a un abuelito, tarde o temprano también será un viejo a menos que la amargura que tiene lo mate antes de viejo, y demás que querrá que le cedan el lugar en la fila para no estar tanto rato esperando.

Las palabras mágicas :D
¿Y qué hay de dar las gracias? Algo tan básico que también está quedando en el olvido. Nadie agradece por nada, y eso sí que es una falta de respeto. Ejemplo: ¿decimos gracias cuando alguien nos hace un favor? ¿Cuando nos ayudan en algo que es difícil de hacer? ¿Damos gracias cuando un empaque nos ayuda con las bolsas en el supermercado? Mi experiencia dice que cada vez se usa menos.

Palabras como por favor, perdón, disculpe, gracias; o acciones como ceder el asiento, ayudar a alguien que viene muy cargado, o acompañar a alguien a cruzar la calle, van quedando obsoletas. E incluso, muchas personas quedan atónitas cuando alguien, especialmente un joven, hace estas cosas.

Un experimento muy curioso
Pero no quiero dedicarme a la palabrería. El 23 de diciembre pasado fui al centro con un amigo, y el centro estaba llenísimo de personas que, supuestamente motivadas por el amor y otras cosas, compraban regalos navideños para los seres queridos. Allí, hice un experimento, experimento que ya había hecho en tercero medio, por allá por el año 2006, y que arrojó resultados negativos. ¿Cuál? Me paré en la esquina de Barros Arana con Aníbal Pinto, una esquina muy transitada por peatones, puesto que allí se cruzan dos paseos peatonales, y comencé a anotar cuántas personas chocaban conmigo. No me iba a mover. Y si alguien me chocaba, quería ver si era capaz de pedirme disculpas por lo menos.

Haciendo el experimento. El de mochila y gorro verde soy yo
Yo otra vez... (sí, el gorro verde es de Luigi Bros :P)
Estuve 10 minutos parado en esa esquina en ambos casos, el 2006 y el 2011, y aquí están los resultados:

2006:
Minutos parado en la esquina: 10
Personas que chocaron conmigo: 12
Personas que me pidieron disculpas: 4
Personas que no me dijeron nada: 7
Personas que se molestaron conmigo: 1

2011:
Minutos parado en la esquina: 10
Personas que chocaron conmigo: 22
Personas que me pidieron disculpas: 6
Personas que no me dijeron nada: 10
Personas que se molestaron conmigo: 6

Los resultados saltan a la vista: la gente en general es mal educada. O por lo menos, justo a mí me tocaron personas mal educadas que ni siquiera se dignaron a pedirme disculpas. De un universo de 34 personas en esos dos años, sólo 10 me pidieron disculpas, y 7 SE MOLESTARON porque seguramente consideraron que yo era un estorbo en su camino. 17 personas no dijeron nada. Lo curioso es que de esas personas que se molestaron y me increparon, una abuelita soltó una palabrota, siendo que por lo general los mayores son más respetuosos.

Seamos más respetuosos
Desubicados
A pesar de que un libro muy antiguo indicó que la gente sería "amantes de sí mismos, sin afecto natural, crueles, aborrecedores de lo bueno", nosotros no debemos ser como la mayoría de la gente que muestran estas características (2 Timoteo 3:1-5). En el experimento citado anteriormente, sí hubo gente respetuosa que, amablemente, me pidió disculpas por pasarme a llevar sin querer. Si realmente somos respetuosos, no tendríamos por qué seguir la corriente de un mundo cada vez menos comprensivo y amable con los demás. ¿Acaso costará tanto pedir las cosas por favor? ¿Tanto dolor de pies nos traerá si cedemos el asiento en la micro y viajamos parados? Si no tenemos plata para darle al empaque, ¿no podríamos decirle un Muchas gracias en señal de agradecimiento? Si vemos a una abuelita que no puede cruzar la calle, ¿acaso se nos vendrá el mundo encima si perdemos 30 segundos y la ayudamos?

De nosotros depende hacer un mundo un poco más amable. Quizás no recibiremos grandes recompensas en dinero o en cosas de valor al ser agradecidos, amables, corteses o con buenos modales hacia los demás, pero créanme: cuando le hacemos el bien al prójimo, es un bálsamo para nuestra alma, y eso NO TIENE PRECIO. Vamos... es sólo cuestión de modales.

Si no tienes modales... te obligaré a ver Barney durante 4 años sin parar...
o peor, Barney te raptará durante tus sueños y te obligará a cantar sus canciones... :P

jueves, 19 de enero de 2012

162. Experiencias de un simple cajero 3

Llegó la tercera parte de "Experiencias de un simple cajero". Un artículo con experiencias positivas, y que está dedicado a alguien en especial :)
Nota introductoria: esta tercera entrega de "Experiencias de un simple cajero" tiene un tinte especial. Se la dedico a quien fue mi compañera y supervisora de cajas durante este último tiempo, y a quien ahora echaré muchísimo de menos. Mariela: eres una excelente persona, una buena mujer. Sencilla, simpática y sincera. Como te dije anoche por face: personas como tú quedan pocas. Y lamento muchísimo lo ocurrido, pero ten por seguro que yo, y todos quienes fuimos compañeros de labores, te llevamos en nuestros corazones. No tengo nada que entregarte en cambio por la paciencia y la entrega que tuviste al trabajar conmigo. Sólo puedo hacer como recuerdo para ti lo que más me gusta hacer: escribir un artículo en mi blog. Espero que te guste. :D

A comprar se ha dicho :D
A pesar de todos los problemas que he tenido al tratar con los clientes, me gusta ser cajero. Y a pesar de que he tenido experiencias desabridas, que por algunos instantes me han hecho pensar en abandonar este oficio, hay otras experiencias y otros sucesos que me hacen feliz y que me empujan a seguir trabajando como cajero. En esta tercera parte sólo tocaré experiencias positivas y curiosas que me ha tocado vivir en estos 18 meses pasando productos por caja.

"Me dio mucho gusto pasar por aquí"
Llevaba aproximadamente unos 5 meses trabajando cuando pasó una abuelita muy simpática junto a una jovencita, que debo suponer que era su nieta. Llevaba un carro llenado a la mitad. La saludé de manera cortés y comencé a pasar los productos. La abuelita me miraba atentamente y, cuando la compra estaba realizada, me dice: "¿Sabe? Primera vez que me atiende un cajero varón ni modo que sea cajero mujer :P, pero se entiende, y me dio mucho gusto pasar por aquí. Te felicito hijo: dejaré un mensajito a tus jefes indicando que eres un buen chico". Mi ojos se iluminaron. Le agradecí a la señora por su amabilidad y claro, después leí en el libro de reclamos que me había dejado una notita hablando muy bien de mí. :D

Con gente así, da gusto trabajar. Es verdad que cada uno tiene sus problemas, y por ejemplo, ayer estaba agotadísimo mentalmente atendiendo a la gente, y no con muy buen ánimo. Pero ambas partes, tanto clientes como cajeros, debemos dar lo mejor de nosotros mismos y así la cosa se pone más amena e, incluso, más entretenida.

"A mí tampoco me sirven"
Un grupo de jóvenes fueron al supermercado a comprar cosas para lo que ellos llaman carrete. Pasaron por mi caja con cervezas, vinos y algunas cosas para comer. No me acuerdo cuánto les salió, pero recuerdo que terminaba en 16. Supongamos que les haya costado $5216. Ellos me entregaron todo con sencillo. Entre todo ese sencillo venían 16 monedas de $1. Por mi no había ningún problema. De hecho, esas monedas me sirven para los clientes que me exigen el vuelto exacto. Lo que sí me molestó un poquito fue que, mientras me entregaban los $16, se burlaban de mí, diciendo que no me servirían de nada esas monedas y que me iba a faltar plata en la caja. Yo guardé silencio.

Un peso
Cuando se iban, uno de los chicos se acordó que debían llevar otros productos. Cuando llegaron a mi caja nuevamente, me pagaron, y el vuelto curiosamente fue de $16. Yo, tranquilamente, procedí a devolverles una por una las 16 monedas de $1 que burlescamente me habían dado en la compra anterior. Incrédulos, al ver el vuelto, me dijeron: "A nosotros no nos sirven estas monedas". Los miré y, con una pequeña sonrisa, les respondí: "A mí tampoco, ahí tienen su vuelto. Muchas gracias". Calladitos, se fueron del supermercado.

"Qué honrado es usted"
En mi familia, y en la congregación a la cual asisto, me han enseñado desde niño a ser honrado. La Biblia nos insta a "comportarnos honradamente en todas las cosas" (Hebreos 13:18 TNM). Y algo relacionado con la honradez me pasó en la caja 11. 

Los billetes se pegan con facilidad
Un caballero pasó por mi caja y me pasó un billete de $10.000 de más. Los conté como cinco veces para asegurarme que de verdad me había pasado un billete de más. "Caballero - le dije -, me está pasando un billete de más". El caballero quedó asombrado y me dijo: "Qué honrado es usted". Casualmente, en la fila, estaba mi hermano mayor comprando y dijo: "Es que él es de tal religión"*. Cuando el caballero supo, se puso feliz y dijo: "Ojalá que todos fueran como ustedes de esa religión. El mundo sería distinto".

Fui muy feliz.

Momentos que nunca se olvidan
Para mí es imposible no llevarme bien con mis compañeros de trabajo. Y es que cuando pasas buena parte de la tarde metido en medio de ellos, suceden cosas que quedan grabados entre nosotros y que nos unen como personas. Así como a mí me han pasado tantas experiencias, a mis compañeros/as de trabajo también les ha sucedido lo suyo. Y las tallas que nos tiramos en la sala de arqueo se recuerdan durante meses.

Sin lugar a dudas, nuestra compañera de trabajo, Mariela Hidalgo (sí sí, para mí sigue siendo mi supervisora de cajas), nunca olvidará los innumerables sucesos que nos pasaron en la pega. Esos días en que terminábamos después de las 11 de la noche conversando de mi blog y de las cosas de la vida.

Debo ser sincero: cuando ella trabajaba en perfumería no compartía mucho con ella, y por lo tanto no la conocía tanto. Pero cuando fue supervisora de cajas, pude darme cuenta de la genial persona que es. Y obviamente no ascendió a supervisora porque sí. Es porque había y tenía, y TIENE capacidad de trabajo. Y a pesar de que las circunstacias cambian, sus cualidades y virtudes seguirán siendo parte de Mariela, y por eso estoy completamente seguro que encontrará otro trabajo que la llenará como persona. :D

Mariela: te extrañaremos mucho, y espero que nunca perdamos el contacto. Tus compañeros lloramos tu partida. Estarás en nuestros corazones. Te queremos mucho!! <3

sábado, 7 de enero de 2012

161. Fútbol

El primer artículo del año 2012. Un nuevo [Inserte título aquí] referente a los noticieros que dan en la televisión chilena. ¿Te has dado cuenta de algo?

¿Se han dado cuenta que en los noticieros a la hora de los deportes por lo general SÓLO HABLAN DE FUTBOL, como si no existiera ningún otro deporte?












Fail...
Aquí va la descripción personalizada de la entrada que queremos mostrar y que sólo se verá en la portada del blog. Puedes repetir un fragmento de la entrada o agregar una descripción completamente nueva; ésta sólo será visible cuando la entrada esté resumida, una vez que el lector ingrese a la entrada esta descripción no se visualizará.