sábado 18 de febrero de 2012

196. Viajando con Panchito 6: La plaza Acevedo.

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¡¡Volvió Viajando con Panchito!! En esta ocasión veremos a dónde fui luego de visitar la Universidad de Concepción la ves pasada. ¿Qué sorpresas habrán ahora?
No hay nada mejor que escribir largamente escuchando la lluvia caer en el techo del cobertizo, acostado tomando una rica y calentita leche con chocolate. Y es que muchos me han dicho que quieren leer cosas nuevas en mi blog. Y me parece curioso, puesto que hasta la fecha he escrito 195 artículos - sin contar este -, por lo que material para leer hay de sobra. Quiero pensar, entonces, que han leído todos mis artículos, y si esa remota idea fuera cierta, me sentiría muy feliz, porque que yo sepa nadie ha logrado semejante proeza.
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En mi visita a la U de Conce... sentimientos encontrados
Volviendo a lo que me dijeron algunos lectores si oh, eso de que querían leer cosas nuevas, ¿ya lo olvidaste? come más pasas, es verdad que de hace algún tiempo no me dedicaba a escribir. Estuve de vacaciones. Sí, Panchito merecía descansar de las agotadoras jornadas de trabajo en el supermercado. Así que me fui hacia la cordillera - bueno, ni tanto tampoco, pero fui hacia el interior -, específicamente a dos ciudades: Yungay y Laja. Sin embargo, como leíste en el título de este artículo, no hablaré de ninguno de esos dos lugares por ahora, puesto que debemos seguir con la continuación del último Viajando con Panchito, cuando recorrimos la Universidad de Concepción. ¿Tienes tu equipaje listo? Buuu pero cómo, ya, apúrate y arma tus maletas pronto que no te voy a esperar tanto Ponte cómodo y sigamos recorriendo algunos lugares del Gran Concepción.

De la Universidad a la Plaza en un santiamén
Plaza Acevedo - tomado de link -
Luego de haber recorrido la Universidad de Concepción, donde yo malgasté un año de mi vida y ahora tengo una deuda de aproximadamente 1,5 millones de pesos, deuda que ni a ti, ni a tu papá, ni a tu abuela y ni a tu perro les interesa, nos dirigimos a la camioneta para movilizarnos hacia la plaza Acevedo. Para poder llegar allí desde la Universidad de Concepción, deberás tomar la Av. Chacabuco, subiendo numéricamente hasta doblar a la izquierda en la Av. Roosvelt, y continuar hasta la intersección con Av. San Juan Bosco, donde deberás doblar a la derecha hasta el cruce con Av. Los Carrera y Av. Collao. A mano derecha encontrarás la Plaza Acevedo. ¿Quedó claro? Parece que como guía turístico me moriría de hambre :P

Llegamos a la citada y bendita plaza y nos estacionamos. Curiosamente en ningún lado - que yo recuerde - se expresaba por medio de algún letrero que debíamos pagar por dejar el vehículo allí. Sin embargo, había un caballero cobrando. En fin, no nos vamos a poner a cuestionar su trabajo. A final, si nos cobró y le pagamos, preferimos quedar de generosos y no de tacaños.

La plaza Acevedo
Luis Acevedo - tomado de link -
Hagamos un poquito de historia, aunque la detestes. La plaza fue construida hace casi 100 años, en 1914. Su nombre se debe al aviador Luis Acevedo, uno de los primeros pilotos chilenos, quien murió al estrellarse con su avión (algunos dicen en el Biobío, otros en lo que actualmente es San Pedro de la Paz) un 13 de abril de 1913.

Actualmente podemos encontrar allí no solamente el famoso parque jurásico, sino también el Museo de Historia Natural, creado en el año 1902. A sus alrededores hay dos regimientos militares, un hospital y un consultorio. La plaza tiene forma triangular, conformada por el perímetro de la calle Maipú y las Avenidas Los Carrera e Ignacio Collao. Esta plaza estuvo muy olvidada por mucho tiempo, hasta que hace unos pocos años se hicieron trabajos en ella y ahora es una de las plazas más espectaculares de Concepción.

Pues bien, basta de historia. Vayamos al recorrido. Seré sincero: no tengo ni idea de dinosaurios, y me da flojera estar buscando fotos y haciendo comparaciones para saber qué especies están replicadas en la plaza. Sólo me conformo con explicarles que está lleno de dinosaurios. Incluso hay uno volando en los cielos. Luego de comerme un completo y unos algodones de azúcar, contemplé aquellas imágenes y quedé muy entusiasmado porque nunca había visto algo semejante. Además, es lo más parecido a la película Jurassic Park, aunque en una escala muuuuuuuuuuy reducida, por no decir insignificante.

¡¡Qué hallazgo!! Una pisada de dinosaurio :)
Pero mira esa mirada... y esos dientes...
Venga mi cachorro... es hora de su comidita... ¡Eso es!
La foto oficial
Tremenda mole, ¿no?
Que no se le ocurra sentarse porque hará puré de Panchito
Les juro que yo no rompí esos huevitos :S
Es un bonito lugar de Concepción que vale la pena visitar. De hecho, si vienes por la carretera desde Penco, Cabrero, Florida o desde Talcahuano por la Av. Alonso de Rivera, podrás llegar de manera rápida por la rotonda General Bonilla y, metiéndote por Av. San Juan Bosco (donde hay una gran cruz), llegarás a la Plaza, pero deberás dar vueltas por otras calles para llegar y me da una flojera estarte explicando eso así que mejor ándate a otro lado y deja de molestarme, pero no me sé esas calles, pero hay que ser intuitivo.

De la plaza Acevedo nos fuimos a casa. Sin embargo, Viajando con Panchito tiene otras sorpresas preparadas. ¿A dónde iremos a parar la próxima ocasión? Quizás ya sea hora de salir de los perímetros de mi querida ciudad y nos vayamos a otro lado. Ñeeee, quedará en suspenso. Gracias por sus comentarios y recuerda que todos serán respondidos. ¡Ah! Aprovecho de agradecer a los 73 seguidores que tiene Donde Panchito en Facebook. ¿Aun no lo sigues? No te desactualices de mi blog y hazte fan haciendo clic aquí. ¡Saludos!
Lo más propable es que para la próxima, Viajando con Panchito se vaya
hacia la derecha en esta intersección :P (no tomen en cuenta la fecha)
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domingo 29 de enero de 2012

195. Es cuestión de modales...

6 comentarios ¡Anímate y deja el tuyo!
Vivimos en un mundo cada vez más insensible y falto de respeto. ¿Cómo podemos evitar que se nos peguen estas malas costumbres, como no decir Gracias o Por favor?
Tener buenos modales es signo de cultura y educación
Aquí va la descripción personalizada de la entrada que queremos mostrar y que sólo se verá en la portada del blog. Puedes repetir un fragmento de la entrada o agregar una descripción completamente nueva; ésta sólo será visible cuando la entrada esté resumida, una vez que el lector ingrese a la entrada esta descripción no se visualizará. ¿Te han enseñado modales? A mí desde muy pequeño mis padres me inculcaron lo que son los modales, el ser respetuoso y ser amables con los demás. Sin embargo, en un mundo cada vez más apurado y poco preocupado por el prójimo, pareciera ser que los modales se están quedando en el pasado. ¿Será que en la actualidad están obsoletos?

Un mundo sin modales
 Ceder el asiento es muestra
de modales
Entendamos que "los modales son las normas de conducta que, ejecutadas, demuestran que una persona es correcta, educada y refinada, y que se usan para exteriorizar el respeto hacia otras personas" (tomado de wikipedia). Por lo tanto, el hecho de tener buenos modales reflejan en nosotros una actitud de respeto hacia nuestro prójimo, y así demostramos ser personas correctas y bien enseñadas. Personalmente he visto cómo los modales han caído notablemente en el último tiempo. La gente ya no tiene respeto por nada ni por nadie, siendo unos egocéntricos, es decir, "me preocupo por mí, y el resto no me importa".

Ejemplos hay varios, y no es necesario ir tan lejos para darse cuenta de ello. ¿Qué tal si hablamos de los asientos preferenciales en las micros, ubicados adelante? Sí, ese letrero que dice Cédalo, donde tienen preferencia los minusválidos, embarazadas y tercera edad. Y, aunque no sea los primeros asientos, moralmente los jóvenes deben ceder el asiento a los mayores. Pero eso cada vez se ve menos.

No te hagas el desentendido: cede el asiento
Pero hay cosas más sencillas aún. ¿Pedimos permiso antes de pasar por un lugar lleno de gente, o simplemente chocamos con todos? ¿Pedimos disculpas si empujamos a alguien sin querer? ¿Pedimos las cosas por favor? ¿Cedemos el lugar en la fila a una abuelita o a un minusválido? ¿Ayudamos a cruzar la calle a un ciego? En el supermercado donde trabajo, hay una caja preferencial para personas con discapacidad, embarazadas y tercera edad. ¿Es posible que la gente llegue incluso a pelear e insultarse con tal de no ceder el lugar? Es curioso, porque esa misma persona que no cede su lugar a un abuelito, tarde o temprano también será un viejo a menos que la amargura que tiene lo mate antes de viejo, y demás que querrá que le cedan el lugar en la fila para no estar tanto rato esperando.

Las palabras mágicas :D
¿Y qué hay de dar las gracias? Algo tan básico que también está quedando en el olvido. Nadie agradece por nada, y eso sí que es una falta de respeto. Ejemplo: ¿decimos gracias cuando alguien nos hace un favor? ¿Cuando nos ayudan en algo que es difícil de hacer? ¿Damos gracias cuando un empaque nos ayuda con las bolsas en el supermercado? Mi experiencia dice que cada vez se usa menos.

Palabras como por favor, perdón, disculpe, gracias; o acciones como ceder el asiento, ayudar a alguien que viene muy cargado, o acompañar a alguien a cruzar la calle, van quedando obsoletas. E incluso, muchas personas quedan atónitas cuando alguien, especialmente un joven, hace estas cosas.

Un experimento muy curioso
Pero no quiero dedicarme a la palabrería. El 23 de diciembre pasado fui al centro con un amigo, y el centro estaba llenísimo de personas que, supuestamente motivadas por el amor y otras cosas, compraban regalos navideños para los seres queridos. Allí, hice un experimento, experimento que ya había hecho en tercero medio, por allá por el año 2006, y que arrojó resultados negativos. ¿Cuál? Me paré en la esquina de Barros Arana con Aníbal Pinto, una esquina muy transitada por peatones, puesto que allí se cruzan dos paseos peatonales, y comencé a anotar cuántas personas chocaban conmigo. No me iba a mover. Y si alguien me chocaba, quería ver si era capaz de pedirme disculpas por lo menos.

Haciendo el experimento. El de mochila y gorro verde soy yo
Yo otra vez... (sí, el gorro verde es de Luigi Bros :P)
Estuve 10 minutos parado en esa esquina en ambos casos, el 2006 y el 2011, y aquí están los resultados:

2006:
Minutos parado en la esquina: 10
Personas que chocaron conmigo: 12
Personas que me pidieron disculpas: 4
Personas que no me dijeron nada: 7
Personas que se molestaron conmigo: 1

2011:
Minutos parado en la esquina: 10
Personas que chocaron conmigo: 22
Personas que me pidieron disculpas: 6
Personas que no me dijeron nada: 10
Personas que se molestaron conmigo: 6

Los resultados saltan a la vista: la gente en general es mal educada. O por lo menos, justo a mí me tocaron personas mal educadas que ni siquiera se dignaron a pedirme disculpas. De un universo de 34 personas en esos dos años, sólo 10 me pidieron disculpas, y 7 SE MOLESTARON porque seguramente consideraron que yo era un estorbo en su camino. 17 personas no dijeron nada. Lo curioso es que de esas personas que se molestaron y me increparon, una abuelita soltó una palabrota, siendo que por lo general los mayores son más respetuosos.

Seamos más respetuosos
Desubicados
A pesar de que un libro muy antiguo indicó que la gente sería "amantes de sí mismos, sin afecto natural, crueles, aborrecedores de lo bueno", nosotros no debemos ser como la mayoría de la gente que muestran estas características (2 Timoteo 3:1-5). En el experimento citado anteriormente, sí hubo gente respetuosa que, amablemente, me pidió disculpas por pasarme a llevar sin querer. Si realmente somos respetuosos, no tendríamos por qué seguir la corriente de un mundo cada vez menos comprensivo y amable con los demás. ¿Acaso costará tanto pedir las cosas por favor? ¿Tanto dolor de pies nos traerá si cedemos el asiento en la micro y viajamos parados? Si no tenemos plata para darle al empaque, ¿no podríamos decirle un Muchas gracias en señal de agradecimiento? Si vemos a una abuelita que no puede cruzar la calle, ¿acaso se nos vendrá el mundo encima si perdemos 30 segundos y la ayudamos?

De nosotros depende hacer un mundo un poco más amable. Quizás no recibiremos grandes recompensas en dinero o en cosas de valor al ser agradecidos, amables, corteses o con buenos modales hacia los demás, pero créanme: cuando le hacemos el bien al prójimo, es un bálsamo para nuestra alma, y eso NO TIENE PRECIO. Vamos... es sólo cuestión de modales.

Si no tienes modales... te obligaré a ver Barney durante 4 años sin parar...
o peor, Barney te raptará durante tus sueños y te obligará a cantar sus canciones... :P

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jueves 19 de enero de 2012

194. Experiencias de un simple cajero, parte 3

6 comentarios ¡Anímate y deja el tuyo!
Llegó la tercera parte de "Experiencias de un simple cajero". Un artículo con experiencias positivas, y que está dedicado a alguien en especial :)
Nota introductoria: esta tercera entrega de "Experiencias de un simple cajero" tiene un tinte especial. Se la dedico a quien fue mi compañera y supervisora de cajas durante este último tiempo, y a quien ahora echaré muchísimo de menos. Mariela: eres una excelente persona, una buena mujer. Sencilla, simpática y sincera. Como te dije anoche por face: personas como tú quedan pocas. Y lamento muchísimo lo ocurrido, pero ten por seguro que yo, y todos quienes fuimos compañeros de labores, te llevamos en nuestros corazones. No tengo nada que entregarte en cambio por la paciencia y la entrega que tuviste al trabajar conmigo. Sólo puedo hacer como recuerdo para ti lo que más me gusta hacer: escribir un artículo en mi blog. Espero que te guste. :D

A comprar se ha dicho :D
A pesar de todos los problemas que he tenido al tratar con los clientes, me gusta ser cajero. Y a pesar de que he tenido experiencias desabridas, que por algunos instantes me han hecho pensar en abandonar este oficio, hay otras experiencias y otros sucesos que me hacen feliz y que me empujan a seguir trabajando como cajero. En esta tercera parte sólo tocaré experiencias positivas y curiosas que me ha tocado vivir en estos 18 meses pasando productos por caja.

"Me dio mucho gusto pasar por aquí"
Llevaba aproximadamente unos 5 meses trabajando cuando pasó una abuelita muy simpática junto a una jovencita, que debo suponer que era su nieta. Llevaba un carro llenado a la mitad. La saludé de manera cortés y comencé a pasar los productos. La abuelita me miraba atentamente y, cuando la compra estaba realizada, me dice: "¿Sabe? Primera vez que me atiende un cajero varón ni modo que sea cajero mujer :P, pero se entiende, y me dio mucho gusto pasar por aquí. Te felicito hijo: dejaré un mensajito a tus jefes indicando que eres un buen chico". Mi ojos se iluminaron. Le agradecí a la señora por su amabilidad y claro, después leí en el libro de reclamos que me había dejado una notita hablando muy bien de mí. :D

En la pega
Con gente así, da gusto trabajar. Es verdad que cada uno tiene sus problemas, y por ejemplo, ayer estaba agotadísimo mentalmente atendiendo a la gente, y no con muy buen ánimo. Pero ambas partes, tanto clientes como cajeros, debemos dar lo mejor de nosotros mismos y así la cosa se pone más amena e, incluso, más entretenida.

"A mí tampoco me sirven"
Un grupo de jóvenes fueron al supermercado a comprar cosas para lo que ellos llaman carrete. Pasaron por mi caja con cervezas, vinos y algunas cosas para comer. No me acuerdo cuánto les salió, pero recuerdo que terminaba en 16. Supongamos que les haya costado $5216. Ellos me entregaron todo con sencillo. Entre todo ese sencillo venían 16 monedas de $1. Por mi no había ningún problema. De hecho, esas monedas me sirven para los clientes que me exigen el vuelto exacto. Lo que sí me molestó un poquito fue que, mientras me entregaban los $16, se burlaban de mí, diciendo que no me servirían de nada esas monedas y que me iba a faltar plata en la caja. Yo guardé silencio.

Un peso
Cuando se iban, uno de los chicos se acordó que debían llevar otros productos. Cuando llegaron a mi caja nuevamente, me pagaron, y el vuelto curiosamente fue de $16. Yo, tranquilamente, procedí a devolverles una por una las 16 monedas de $1 que burlescamente me habían dado en la compra anterior. Incrédulos, al ver el vuelto, me dijeron: "A nosotros no nos sirven estas monedas". Los miré y, con una pequeña sonrisa, les respondí: "A mí tampoco, ahí tienen su vuelto. Muchas gracias". Calladitos, se fueron del supermercado.

"Qué honrado es usted"
En mi familia, y en la congregación a la cual asisto, me han enseñado desde niño a ser honrado. La Biblia nos insta a "comportarnos honradamente en todas las cosas" (Hebreos 13:18 TNM). Y algo relacionado con la honradez me pasó en la caja 11. 

Los billetes se pegan con facilidad
Un caballero pasó por mi caja y me pasó un billete de $10.000 de más. Los conté como cinco veces para asegurarme que de verdad me había pasado un billete de más. "Caballero - le dije -, me está pasando un billete de más". El caballero quedó asombrado y me dijo: "Qué honrado es usted". Casualmente, en la fila, estaba mi hermano mayor comprando y dijo: "Es que él es de tal religión"*. Cuando el caballero supo, se puso feliz y dijo: "Ojalá que todos fueran como ustedes de esa religión. El mundo sería distinto".

Fui muy feliz.

Momentos que nunca se olvidan
Para mí es imposible no llevarme bien con mis compañeros de trabajo. Y es que cuando pasas buena parte de la tarde metido en medio de ellos, suceden cosas que quedan grabados entre nosotros y que nos unen como personas. Así como a mí me han pasado tantas experiencias, a mis compañeros/as de trabajo también les ha sucedido lo suyo. Y las tallas que nos tiramos en la sala de arqueo se recuerdan durante meses.

Sin lugar a dudas, nuestra compañera de trabajo, Mariela Hidalgo (sí sí, para mí sigue siendo mi supervisora de cajas), nunca olvidará los innumerables sucesos que nos pasaron en la pega. Esos días en que terminábamos después de las 11 de la noche conversando de mi blog y de las cosas de la vida.

Debo ser sincero: cuando ella trabajaba en perfumería no compartía mucho con ella, y por lo tanto no la conocía tanto. Pero cuando fue supervisora de cajas, pude darme cuenta de la genial persona que es. Y obviamente no ascendió a supervisora porque sí. Es porque había y tenía, y TIENE capacidad de trabajo. Y a pesar de que las circunstacias cambian, sus cualidades y virtudes seguirán siendo parte de Mariela, y por eso estoy completamente seguro que encontrará otro trabajo que la llenará como persona. :D

Mariela: te extrañaremos mucho, y espero que nunca perdamos el contacto. Tus compañeros lloramos tu partida. Estarás en nuestros corazones. Te queremos mucho!! <3
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sábado 7 de enero de 2012

193. [Inserte título aquí 8]

7 comentarios ¡Anímate y deja el tuyo!
El primer artículo del año 2012. Un nuevo [Inserte título aquí] referente a los noticieros que dan en la televisión chilena. ¿Te has dado cuenta de algo?

¿Se han dado cuenta que en los noticieros a la hora de los deportes por lo general SÓLO HABLAN DE FUTBOL, como si no existiera ningún otro deporte?












Fail...
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viernes 30 de diciembre de 2011

192. Estrena la cara 2012 de Donde Panchito

7 comentarios ¡Anímate y deja el tuyo!
Estoy muy feliz porque este año 2011 ha sido el regreso triunfal de Donde Panchito, luego de un 2010 espantoso. ¿Qué se viene para el otro año? Averígualo aquí
Así de feliz estoy :D
Seguramente al entrar a mi blog, te habrás dado cuenta de que han habido algunos cambios. ¿Sabes qué? Pareciera ser que sí... de hecho: así lo es. Esta es la nueva cara que tendrá mi blog durante el año 2012, una plantilla más colorida, pero igual de sencilla que sus antecesores. ¿Qué tal?

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Disculpen la calidad de la foto... es que es tarde y me da lata modificarla :D
Me interesa mucho saber tu opinión sobre la nueva plantilla. ¿Te gustó? ¿No fue de tu agrado? Házmelo saber, porque puedo hacerle algunas modificaciones, dejándome un comentario en este artículo. Además, se habilitó una nueva encuesta que es justamente relativa a este nuevo aspecto de Donde Panchito. Puedes dejar tu voto :)

Y para este año 2012, que prontamente se iniciará, se vienen nuevos artículos y secciones para deleite de quienes visitan este pequeño lugar. Sin ustedes, Donde Panchito no tendría sentido. Aprovecho de darles las infinitas gracias a cada uno de los 92.000 visitantes que han llegado aquí desde que creé este lugar, hace ya más de 5 años. Pero, en especial, a mis compañeros de trabajo, mis amigos del barrio y de la congregación a la cual asisto y, por sobre todo, a la fan N°1 de mi blog: Yass, quien desde hace un tiempo hacia acá ha dejado su huella con sus comentarios sí sí, ahora se hace llamar nana, pero es la misma Yass... le encanta que le escriba de forma tachada :D. Muchas gracias a todos.

Así me despido de ustedes, esperando verlos nuevamente dentro de poco en este rinconcillo de internet. ¿Donde? Donde Panchito pues :D
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martes 27 de diciembre de 2011

191. ¿Qué son 10 pesos?

11 comentarios ¡Anímate y deja el tuyo!
Experiencias con choferes tengo muchas. He aquí otra más, pero mientras escribía pensaba que este blog es muy negativo; escribo puros sucesos malos que me pasan, así que ahora escribiré cosas más positivas :D
Diez pesos
Hace mucho tiempo atrás, serán más de 4 años, utilizaba la tarjeta nacional del estudiante, pase para transportarme en micro por la ciudad y pagando solamente la tercera parte de la tarifa adulta. Obviamente, en ese entonces estudiaba en la universidad y por ello tenía pleno derecho a usarlo. Un día fui a clases y, de vuelta, pasé al Mall a hacer algunas compras. Estaba esperando una micro de vuelta a casa cuando, de pronto, aparece al fondo de la autopista una micro de la línea 42, Mini buses Hualpencillo. "Esta me sirve, espero que no venga tan llena", pensé.
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Una micro de la mencionada línea
ACTUALIZACIÓN 28.12.11: DEBIDO A MALINTERPRETACIONES, DEJO BIEN EN CLARO
QUE ESTA FOTO ES REFERENCIAL, Y NO ES LA MICRO NI EL CHOFER ALUDIDOS 
EN ESTE ARTÍCULO.
Sin embargo, no era cualquier micro. Justo me tocó una micro cuyo chofer es un gruñón por donde se le mire. Son de esas personas que trabajan sólo para mantenerse a ellos mismos y a sus familias y no disfrutan su trabajo. Deberían aprender de mí que disfruto mucho de mi trabajo cuando algunos clientes me insultan o me faltan el respeto con sus insolencias e incluso recibo algunos golpes con muletas paso las cosas por la caja y me tratan amablemente, ganándome mis pesitos. Ya, pero volviendo a la historia, la cosa es que este chofer no tiene buena fama. De hecho, cuando trabajaba como cartero, entregaba las cartas en las oficinas de la línea de micros anteriormente mencionada. Justo iba a poner un reclamo contra aquel chofer, y en esas oficinas me dijeron: "Ah, pero si ya tenemos muchos reclamos en contra de él... es un verdadero animalito al volante" shuuu que lo quieren en la empresa... quizás que cosas hablan de mí a mis espaldas en la pega... ups!

En ese entonces, para cuando abordé la susodicha micro, el pasaje escolar costaba $140. Contaba con $150, por lo que debía recibir los $10 de vuelto (no se olviden de ese detalle, porque en torno a eso gira mi historia). Al subir, le entrego mis $150, mostrándole el pase. La cara que me puso me hizo intuir que ese viaje no iba a ser muy placentero. Se suscitó el siguiente diálogo:

Chofer: - al recibir los $150 - Ya ya, pasa para atrás rapidito...
Yo: ¿Qué se cree este tipo? ¿Cómo que pasa para atrás? Deme mi vuelto por favor.
Chofer: ¿Y qué tanto alegai por $10, si esos $10 no son nada? Mah encima pagai menos...
Yo: No sé yo, pero yo no me moveré de aquí hasta que me pase mi vuelto como corresponde.

Furioso, el chofer saca del fondo de su gaveta dos monedas de $5 y me las entrega con tanta fuerza que una de las monedas casi me quedó marcada en mi mano. "Ya, ¿feliz? Ahora muévete" me respondió.

Exija su boleto
A esas alturas, la fila que había para ingresar a la micro era de proporciones. En eso, veo pegado en el bus un letrero que decía lo siguiente: "Señor pasajero: por favor exija su boleto por el valor cancelado". Luego de leerlo pensé: "Ah, no. Este señor no me va a joder", y le dije:

Yo: ¿Y mi boleto?
Chofer: ¿Y más encima querí un boleto?
Yo: Yo no tengo por qué decirle a usted cómo debe hacer su trabajo. Sabe muy bien que debe entregarme un boleto por el pasaje cancelado.

Amablemente el chofer agarra el rollo completo de boletos escolares y me lo tira al cuerpo. Siendo sincero, tuve muchas ganas de darle un buen "tate quieto" para que aprendiera a ser más respetuoso. Sin embargo, me tranquilicé y le dije: "No no, sólo necesito un boleto. Muchas gracias". Y luego de sacar mi boleto, me senté. Mientras viajaba hacia mi casa, el chofer no paraba de mirarme por el espejo retrovisor. Al llegar a mi paradero, me bajé por la puerta trasera, casi cayéndome de la micro porque el muy gentil chofer partió sin esperar a que me bajara.

Quedé muy molesto, sin embargo, al llegar a casa se me pasó al tiro al ver a mi gatito, en ese entonces Jerónimo, y me puse a jugar con él un rato. Lo que no sabía, es que una semana después, se iba a dar vuelta la tortilla qué tienen que ver las tortillas con las micros... no digo yo...

$140 pesos
Inmediatamente una semana después, curiosamente a la misma hora, estaba esperando nuevamente micro en el Mall para devolverme a casa ahhh!! Ahora entiendo, lo de las tortillas era un dicho... burp! me demoré un montón en entenderlo XD. Y, grande fue mi sorpresa al ver la misma micro llegando al paradero. Lo distinto en esta ocasión es que tenía los $140 justo, en una moneda de $100 y cuatro de $10. En millonésimas de segundo qué rapidez para pensar se me ocurrió hacer algo muy chistoso, pero que tenía sus riesgos, considerando que el chofer no era de los más simpáticos.

Procedí a subirme a la micro y, sin decir nada pasé rápidamente sólo $130, $10 menos que el pasaje que correspondía, y me fui a sentar. No pasaron ni qué te digo... ni 0.00000000001 segundos cuando el chofer grita: "Qué te creí $%$@#¬&\%@ (hemos omitido las palabras ofensivas para no causar malestar entre los lectores) que me tai robando". Me devolví y le dije: "¿Te acuerdas de mí?". Su rostro se desfiguró, seguramente porque recordó que hacía una semana había subido y bajado a un estudiante porque exigía su vuelto... y ahora... ¡Plop! Aquel estudiante había vuelto y lo había encarado...

No atinó a decir nada. Yo le dije: "Pero, ¿qué son $10 pesos señor chofer, si no valen nada?, así que como usted no me quería dar mi vuelto, yo tampoco le daré los $10 que faltan, permiso", y me fui a sentar. Mientras viajaba, para variar, me miraba por el espejo retrovisor. Al llegar a mi paradero, toqué el timbre, pero no se detuvo. Me gritó: "Ven a bajarte aquí adelante".

En ese momento me asusté: me las había dado de choro y ahora... Ups! Fui por lana, y parece que iba a salir trasquilado... ¿otro dicho? ¿como el de las tortillas? ayyy no entiendo :( Llegué adelante, esperando que me subiera y bajara con groserías, pero mi sorpresa fue mayúscula al escuchar decir de él: "¿Sabes? Tienes razón. Diez pesos son diez pesos, y no debí de haberte tratado mal por exigir algo totalmente válido. Ruego que me disculpe". Yo, aun impactado, le respondí: "No se preocupe, de todas formas, aquí tiene sus $10 que le debía". El chofer me dio el boleto, un apretón de manos, y me bajé.

Aun cuando ya no reacciono de esa forma cuando no me dan vuelto o por otras cosas, siempre recuerdo con cierto grado de risa lo sucedido hace más de cuatro años. Y ahora con el chofer no hay problemas: me subo a la micro, pago mi pasaje, me da mi boleto y... ¡a disfrutar del viaje!

Anda a pagar un pasaje escolar con este billete porque te sacan la mugre XD

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jueves 15 de diciembre de 2011

190. Las ventajas de no celebrar Navidad

2 comentarios ¡Anímate y deja el tuyo!
Navidad, Navidad... todos la celebran... todos la "disfrutan"... ¿Todos? No, todos no. Yo no la celebro. ¿Quieres saber por qué? Pues aquí lo sabrás
Navidad, Navidad, ajetreada Navidad...
Antes de comenzar: respeto a todas las personas que por diferentes circunstancias desean celebrar esta festividad el próximo 25 de diciembre. Pero así como yo respeto a quienes la celebran, también pido que respeten mi posición de no celebrarla, por las razones que expondré en este artículo. Si deseas saber el trasfondo del por qué no la celebro, por favor, lee el Especial de Navidad que escribí el año 2008. Ahora comienza mi artículo.

Diciembre... se acaba el año. ¡Cómo pasa el tiempo! Siento que este año se ha pasado volando. Y así como el 2011 se fue volando, mucha gente este mes anda, literalmente, volando contra el tiempo, porque se les viene una fecha muy importante. ¿Cuál? La Navidad. El 25 de diciembre se celebra en todo el mundo el nacimiento de Jesús, quien dio su vida por todos nosotros. Pero, si tú eres una de esas personas que vienes leyendo mi blog de hace tiempo, sabrás que por allá por el año 2009 escribí un artículo indicando que no celebraba la Navidad.

Ahora bien, no habrá quien me tilde de fome por no celebrar alegremente aquel acontecimiento, y que soy un amargado por no hacer regalos. Por eso, cabe preguntarse: ¿Habrá alguna ventaja el no participar en la Navidad? "Pero, ¿estás loco? - quizás pienses - ¿Cómo piensas no celebrar la Navidad?". Estimado lector: ponte cómodo. Déjame explicarte las razones por las cuales no celebro nada el 25 de diciembre.

1. El ajetreo de fin de año
Apúrense que los regalos se acaban... ¡Esperen! ¿No que los regalos
los trae Papá Noel? ¬¬
Yo, como cajero, puedo dar fe de que en diciembre todos andan vueltos locos por los regalos de navidad. Claro, no es necesario ser cajero para darse cuenta que, después del 15, los locales comerciales rebosan de gente desesperada por comprar regalos. A eso hay que sumarle la presión del sistema para que compres regalos a todos los familiares: papás, hijos, cónyuges, nietos, abuelos, suegros jajaja ¿alguien le hace regalos a los suegros? :P ... e incluso a los primos en 1er, 2do, 3er, ............... 9no y 10mo grado. ¡¡Todos quieren aunque sea un regalito pequeño!! Todo esto comienza a afectar la tranquilidad de las personas, y por eso puedes darte cuenta que en el centro andan todos alterados. Todos conducen a la ofensiva, todos insultan a medio mundo díganmelo a mí que soy cajero y eso afecta la salud a la larga, ¿no? 

¿Ventajas de no celebrar Navidad? Muchas: no tengo la presión de comprar regalos por obligación. ¿Qué es mejor? ¿Que te regalen algo simplemente porque es una fecha donde todos lo hacen? ¿No es mejor recibir un regalo porque quien te lo hizo le NACIÓ hacerlo? ¡Ah! Y lo mejor es que diciembre para mí es un mes tranquilo, sin el stress propio de estas festividades. ¿Qué mejor?

2. Los enormes gastos para celebrar Navidad
Carrito lleno... billetera llorando :P
En el supermercado donde trabajo, las filas son interminables para comprar comida, bebidas, cervezas y cuanto haya en las góndolas para celebrar como Dios manda. Sin mentir, he visto gente comprando hasta 200 mil pesos sólo en comida. ¡Por la chita que sale caro celebrar como Dios manda! 

Y eso que no he mencionado que mucha gente compra a cuotas... ¡¡Incluso hasta en 24 meses!! O sea, no llegas a la mitad de la deuda pagada de la navidad pasada cuando debes pensar en la siguiente navidad que ya se viene encima.

Claro, no puedo meter a todos en el mismo saco. No todo el mundo gasta exorbitantes cifras de dinero en comprar cosas para año nuevo. Pero hagamos una suposición. Pongamos por ejemplo que yo estoy casado y, junto con mi esposa y mis dos hijos, decidimos este año celebrar navidad. ¿Cuánto nos saldría? Veamos.
  • Árbol de Navidad: $50.000
  • Adornos para el árbol: $15.000
  • Regalos de Navidad (promedio): $50.000
  • Luces para adornar el exterior de la casa: $8.000
  • Alimentos varios para comer en Navidad: $100.000
  • Cuenta de la luz: $40.000
  • TOTAL: $263.000
En promedio (insisto, sólo un promedio), podríamos gastar fácilmente $263.000 sólo en Navidad, sin contar para Año Nuevo, que es sólo 7 días después. ¿Qué bolsillo podría aguantar fácilmente tamaña suma de dinero? Por eso, muchos se endeudan como indiqué anteriormente. Y, al hacerlo, pues pagan más por los intereses. O sea, que si pago los $263.000 a 12 cuotas, con los intereses fácilmente podría llegar a los $300.000 o incluso más.

¿Ventajas de no celebrar la Navidad? A simple vista, no derrocho mi plata en luces y árboles que sólo usaría una vez al año. Con los gastos anteriormente mencionados podría comprar 263 kilos de pan, lo suficiente para alimentar a una familia por 4 ó 5 meses. ¿Y qué me dice de comprar 439 litros de leche? ¿O 659 paquetes de fideos? ¿Y qué tal mejor 188 litros de aceite? Sólo son comparaciones.

No tengo la presión de gastar y gastar y endeudarme más allá de lo que mis circunstancias me permitan pagar a futuro. Muchas personas terminan en depresión al ver la muralla de deudas que se le vienen encima. Esa es una ventaja que me alegra la existencia.

Claro, muchos me dirán que gastar impulsivamente, endeudarse hasta el cogote y andar estresado y alterado no sólo ocurre en Navidad. Y es verdad, quizás la Navidad no sea el motivo exclusivo para tener esos comportamientos. Pero la tercera razón por la cual NO celebro la Navidad tiene que ver con una palabra que mucha gente usa, pero poca entiende. La palabra es MENTIRA.

3. ¿De verdad nació Jesús un 25 de diciembre?
¿Pastoreando afuera en invierno? :S

Pasemos a otro aspecto. Hablemos desde el punto de vista cristiano. ¿Será verdad que Jesús nació un 25 de diciembre? Veamos algunas de pruebas y veamos qué dice la Biblia al respecto.

Seguramente conoces el relato en que habían pastores con sus ovejitas cuando aparecieron los ángeles anunciando el nacimiento de Jesús. Lucas 2:8-11 indica que estaban justamente afuera, en el campo, de noche, cuando ocurrió este acontecimiento. Usemos la lógica. ¿por qué habrían de estar los pastores con sus ovejas en el campo, afuera, en pleno invierno? Recordemos que Belén está en el hemisferio norte y, por lo tanto, allá es invierno mientras que acá en Chile es verano. Y en Belén sí que nieva en invierno. Claramente no es lógico.

Otra prueba: El relato de Lucas nos indica que, para el nacimiento de Jesús, Augusto César, emperador del Imperio Romano, había decretado un censo en sus fronteras (Lucas 2:1-4). No sería lógico pensar que Augusto haya hecho este censo en el invierno, conociendo a los judíos, que no apoyaban de buena gana el gobierno Romano.

Las Saturnales: tiempo de jarana
Otros datos: The Encyclopedia Americana explica: "La razón para establecer el 25 de diciembre como la Navidad no está muy clara, pero por lo general se sostiene que se escogió el día porque correspondía con las fiestas paganas que se celebraban alrededor del tiempo del solsticio de invierno, cuando los días empiezan a alargarse, para celebrar el 'renacimiento del Sol'. [...] Las saturnales romanas (una fiesta dedicada a Saturno, el dios de la agricultura, y al poder renovado del Sol), también tenían lugar en este tiempo, y se cree que algunas costumbres navideñas tengan sus raíces en esta antigua celebración pagana".

Curiosamente la Navidad tiene orígenes paganos. Y Dios detesta que utilicen celebraciones paganas para adorarlo. Sólo basta con recordar qué pasó cuando los israelitas adoraron a un becerro, como los egipcios, pero adorando a Dios (Éxodo 32:4-10). Obviamente no puedo exponer todos los aspectos aquí, pero si deseas más detalles, no dudes en entrar en el especial de Navidad que escribí tiempo atrás haciendo clic aquí.

Lo cierto es que la Navidad es una mentira. Y Jehová Dios* quiere que lo adoremos con verdad. Jesús dijo: ""Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque también el Padre tales adoradores busca que lo adoren. Dios es Espíritu, y los que lo adoran, en espíritu y en verdad es necesario que lo adoren." (Juan 4:23, 24, cursivas mías). Y como la Navidad es una mentira, no la celebro.

¿Ventajas de no celebrar la Navidad? Tengo la conciencia tranquila de que no hago algo que la Biblia nunca ha ordenado hacer. Dios sabe que la Navidad es una mentira... y recuerda que Dios detesta a los mentirosos (Éxodo 20:16; Apocalipsis 21:8). Yo deseo adorar a Dios con verdad, y si celebrara Navidad me estaría contradiciendo. Esa es la mayor razón por la que no celebro nada el 25 de diciembre.

¿Te diste cuenta que tiene sus ventajas no celebrar la Navidad? Claro, te evitas el consumismo, las locuras y la algarabía propia de estas fechas. No te endeudas innecesariamente y, por sobre todos, adorarás a Dios con verdad, que es lo más importante. ¿No?

"Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, 
el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la VERDAD" (1 Timoteo 2:3, 4)
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sábado 3 de diciembre de 2011

189. Experiencias de un simple cajero, parte 2

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Mientras siga trabajando como cajero en un supermercado las experiencias nunca faltarán. Entra en este artículo y verás que ser cajero es para pasarlo... ¿bien? :P
Aquí va la descripción personalizada de la entrada que queremos mostrar y que sólo se verá en la portada del blog. Puedes repetir un fragmento de la entrada o agregar una descripción completamente nueva; ésta sólo será visible cuando la entrada esté resumida, una vez que el lector ingrese a la entrada esta descripción no se visualizará. Ya les había comentado que ser un cajero no es tarea fácil. Debemos recordar que ser cajero no solamente implica manejar una caja, pasar productos y dar vuelto. También involucra la atención al cliente y tener mucha, pero mucha paciencia, porque aunque uno quiera tratar bien a los clientes, hay algunos que de verdad sacan de quicio. Pero, ¿saben? Aun así me encanta mi trabajo. Y a pesar de que pareciera ser que me quejo de lo que me pasa en la pega, no es así. Sólo cuento lo que me sucede, que son cosas curiosas y chistosas que de ves en cuando pasan en la caja. ¿Veamos otras experiencias que me han pasado en mi trabajo?

"¿Acaso estai sordo?"

Quizás para ustedes el día 28 de julio de 2010 no signifique mucho. Debió de haber sido un día más de actividades normales... o quizás no. Podría caber la mínima posibilidad de que justo ese día te casaste, o te fuiste de vacaciones, o te pidieron pololeo, o te sacaste un siete en la asignatura más complicada, ¿qué se yo? Lo cierto es que, para mí, ese día fue mi primer día de trabajo como cajero. Estaba muy nervioso y temía que lo hiciera mal.

Llevaba una hora atendiendo en la caja número 13 cuando pasa una tipa (sí, una tipa, no tiene otra calificación) y yo le digo: "Buenos días, ¿boleta o factura?". Y ella me responde balbuseando: "asdjhbd". si hombre, no leíste mal ni me equivoqué al escribirlo, así respondió ella Yo quedé plop! unos segundos y le pregunté: "¿Cómo?". Y ella, alterada, me responde: "¡¡Boleta, ¿qué acaso estai sordo?!!". Me puse rojo y la cajera que me enseñaba sólo atinó a decirme que pasara los productos no más. Esa fue la bienvenida que me dieron los clientes a mi nuevo trabajo. Genial. ¿no? ¬.¬

"Pase por aquí señora"

En uno de esos días en que me dejaron en la linda caja express, habían filas interminables. Yo feliz, porque hasta el momento todos habían respetado el máximo de 10 unidades que permite esa caja. Además, si veía un carro en la fila, le avisaba que era caja express y, comprendiendo lo que les decía, se cambiaban de caja.

Sin embargo, no falta el cliente choro que cree que porque compra allí tiene el derecho de hacer lo que se le place en el supermercado. Instaló su carro repleto de productos en la fila de mi caja express. Le indiqué que debía cambiarse de fila, a lo cual me respondió muy amablemente: "Voh hu... dedícate a tu pega no más". Lamentablemente, lo que no sabía este individuo es que, si él se creía choro, yo lo soy más :P

Al ver que no se quitaba de la fila, le repetí que se cambiara a otra caja, de lo contrario no lo atendería. Este  señor a punta de groserías me dijo que no lo haría porque estaba comprando en el supermercado (media novedad, como si no supiera que andaba comprando pos... de veras que uno va al súper a lavar ropa... ufff!!!). Finalmente, llegó con su carro a la caja y comenzó a poner las cosas en la huincha transportadora.

Terminé de atender a la señora que venía inmediatamente antes de él y, luego de darle su vuelto, apoyé mis codos en mi gaveta y lo miré durante algunos segundos. El señor se dio cuenta que lo miraba y me dijo: "¿Qué mirai? Pasa las cosas mejor". "Caballero, buenas tardes - le respondí -. Yo le dije que no lo iba a atender, porque es caja express". Él siguió poniendo sus productos como si nada. Entonces se me ocurrió una genial idea. Pensé: "En esta caja el que manda es el cajero, por lo que, si no me hace caso,  no lo atiendo. Mejor continúo con la fila y hago como si él no existiera". Le dije a la señora que venía después del caballero que rodeara el carro y pasara su kilito de pan para que lo pagara. "Pase por aquí señora" fue como se lo dije. También le indiqué al resto de la fila, que sí respetaba la caja express, que rodearan al caballero con su carro por el borde, y los atendería.

Todo iba muy bien. De pronto el caballero se dio cuenta que estaba haciendo el soberano ridículo. Se despailó, y por fin razonó que estaba equivocado. Así que, de mala gana, agarró sus productos y se cambió de fila. Pero esto no termina aquí.

Al llegar a la caja de al lado, comenzó a hablar pestes de mí, porque según él, lo discriminé. Intentó subirme y bajarme con palabrotas pero justo estaba una supervisora que era más chora que él y, luego de decirle unas cuantas cosas, con respeto, el caballero calladito compró y se fue.

Ahhhhh... ¡¡Me encanta la caja express!! Soy el dueño absoluto de la caja... :D

"Deberían capacitar a las empaques"


Un problema que siempre ocurre donde trabajo, aparte de la falta de sencillo, es la falta de bolsas. Cuando la gente compra, por lo general piden bolsas dobles porque argumentan que necesitan las bolsas para el basurero del baño viajan mucho en micro y se pueden romper en el camino. Entonces, la bolsas duran menos que estornudo de gato... aunque recuerdo que una ves un joven le puso bolsas dobles a un sobrecito de queso rayado... cuek!

Pues ese día las bolsas escaseaban, y mi empaque estaba haciendo malabares para poder empacar las cosas de los clientes. En eso, una señora que pasaba por la caja del lado le roba unas bolsas a mi empaque. Ella le indica que las bolsas son para su caja, que si quiere bolsas le pida al empaque de su caja. La cosa comenzó a subir de tono cuando el esposo de la señora se metió en el tete. Cuando ya veía que los gritos aumentaban, me di vuelta y le dije a mi empaque: "Pero mujer, ya le explicaste a la señora que no puede sacarte tus bolsas porque las controlan en el supermercado. Si ella no quiere entender, no gastes saliva. Ya se lo dijiste y punto". Mi empaque respondió: "Pero es que igual da rabia pos". "Pero ya pasó, si ya le dijiste y punto", le respondí.

La señora dejó un reclamo en Servicio al Cliente indicando que deberían capacitar a los empaques para poder envolver los productos. En fin, la gente alega por todo, y no son comprensibles con los empaques que se sacan la mugre todo el día para ganarse unos pesitos.

Experiencias en el supermercado sobran, y otras más les contaré más adelante. Lo cierto es que, ya que mencioné el reclamo de la señora referente a capacitar empaques, lo que haré en un futuro cercano es fundar mi propia empresa. Una empresa que se dedique a la capacitación, pero no de empaques. Yo voy a capacitar a los clientes insoportables, para que dejen de ser insolentes con los cajeros y los empaques, para que entiendan que nosotros somos mandados por nuestros jefes, y que ellos aunque compren en mi supermercado, no tienen derecho a pasarnos a llevar. Apuesto a que podría reclutar a una buena cantidad de gente para capacitarla, ¿no lo creen ustedes? :D

¿Aun no has leído la primera parte de las experiencias? Haz clic aquí y léelas. La tercera parte tendrá buenas experiencias también. :)
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lunes 28 de noviembre de 2011

188. ¿Cómo obtuve mi licencia de conducir?

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No sé ustedes, pero yo desde pequeño siempre quise aprender a conducir un vehículo. Y este año se me abrieron las puertas. Averigua cómo llegué a tener la licencia de conducir clase B
Autos de una escuela de conducción
Desde que soy un niño que he tenido esa extraña fascinación por manejar automóviles. Mientras muchos otros pequeños soñaban con ser bomberos, carabineros o médicos, yo alucinaba con llegar a ser un buen chofer de micro. Recuerdo perfectamente cuando íbamos al supermercado. ¿Quién manejaba el carrito para comprar? Obviamente: yo. Y no dejaba que mis padres siquiera se apoyaran en él, porque el carro era mío, y yo lo manejaba y nadie más. Incluso, al llegar a casa con las cajas de cartón donde metían los productos comprados, yo las utilizaba como autos y jugaba deslizándome por las piezas de la casa. ¡Qué tiempos aquellos!

Conforme fui creciendo, ya no jugaba con cajas de cartón aparte que ya no cabía dentro de ellas. Pero el gusto por los automóviles y, en general, por cualquier vehículo, aun estaba. Comenzó a rondar por mi mente la idea de obtener una licencia de conducir para cumplir mi sueño y manejar un auto. Y como en ese entonces no trabajaba, sino que estudiaba en  la universidad, mi padre se ofreció voluntariamente a enseñarme.

Al principio todo estaba muy bien. Fuimos a una de las cuatro canchas y nos pusimos a manejar. De a poco le agarraba el ritmo al auto. Mi sueño estaba comenzándose a cumplir. Me sentía muy feliz. Luego de estar una mísera media hora, mi padre decide mandarme a una carretera a aprender a manejar con tránsito. Fuimos camino a la desembocadura del río Biobío, y allí llegué a la exorbitante velocidad de 50 km/h.






Aquí ustedes deben decir: "Ohhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!!!", sorprendidos por la velocidad.





De a poco fui acostumbrándome al auto. Varios viajes a Lenga y a Los Lobos me hicieron ser un mini-experto al volante. Sin embargo, me habían dicho que es re-complicado aprender a conducir cuando te enseña a manejar un familiar. Y eso es cierto: mi padre me retaba por cada minúsculo error que cometía. Hasta que, en una ocasión, estaba conduciendo en la carretera a Lenga, donde la velocidad máxima es de 60 km/h. Me decía que avanzara más rápido, y yo le decía que no podía exceder la velocidad permitida. Comenzó a alegar hasta que me aburrí, di media vuelta, y entré el auto en la casa.

Nunca más practiqué con él.

Las 4 canchas, donde aprendí a manejar
Pasó el tiempo y dejé de practicar manejo. Le pedía a mi tía, pero nunca se concretó algo. La licencia la necesitaba, especialmente porque después del casamiento de mi hermano, quien sí tenía licencia, el único que podía manejar el auto era mi papá, y si él en caso de algún imprevisto no estaba, ¿quién iba a manejar?

Pero como nadie quería hacerse el tiempo para andar conmigo y así practicar, decidí meterme a un curso de conducción en una de esas escuelas de conductores. Aquí comienza lo bueno de mi historia.

Tomando un genial curso de conducción
Corría el mes de mayo de 2011. Junto con un amigo del barrio nos inscribimos en una espectacular escuela de conductores, donde en dos meses te dejaban tikitaca para poder manejar. Así, al alistarnos en la escuela, nos indicaron que debíamos asistir a unas clases teóricas antes de subirnos a un auto, cosa que encontramos totalmente lógico. De hecho, de mecánica no tenía ni idea. Recordemos que en la enseñanza media tenía un profesor de física que sólo se dedicaba a decir frases de oro ("Un cabro chico molesta porque es molestoso"). Así, iniciamos el largo recorrido hacia la ansiada licencia.

Señales del tránsito
El primer día de clases, sábado en la mañana, fue entretenido. Aprendimos, entre otras cosas, a cómo estacionarnos y reparar el auto, como por ejemplo, reemplazar una rueda. Todo muy bien. El instructor... un mujeriego al por mayor. Según él, tenía polola, pero estaba buscando otra cosa. De hecho, el martes, en la clase de Legislación, instó a las chicas del curso: "Si alguien quiere aprender a andar en moto, quédese conmigo al término de la clase y a solas yo le enseño". Jetón. Con esos instructores...

Luego de las clases teóricas, venían las prácticas. Y la cosa se puso muy buena. En mi primera clase, nos fuimos a la misma cancha donde, años antes, mi padre me había enseñando a conducir. Luego de unas vueltas en la cancha, el instructor me dice: "Tú ya sabes manejar, así que en la próxima clase saldremos a la calle". Así que entusiasmado, salí a las calles.

Sin embargo, mi preparatoria no estuvo exento de problemas. Y no necesariamente por conducir. Resulta que un día me tocó con otro instructor que, podríamos decir, era un mujeriego. Manejaba tranquilamente mientras él me comentaba sus líos amorosos con su polola, y que había tenido un hijo con ella, pero la había dejado. "Uffff, tendré que aguantar esto sólo por la licencia" pensaba. Sin embargo, las cosas fueron subiendo. ¿Cómo? Mi instructor luego se dedicó a piropear a las chiquillas que pasaban por la calle. Para llamar la atención tocaba la bocina del auto. Me decía que eran lindas las wachitas y que le mirara sus atributos. La cosa ya no me estaba gustando. Las chicas, al mirar hacia el auto, me miraban a mí conduciendo, y seguramente pensaban que era yo el que tocaba la bocina.

Claramente a esta mujer no piropeaba :P
Cuando iba a tocar la bocina nuevamente para piropear a unas jóvenes en un paradero, me atreví a quitarle el brazo del manubrio. Le dije: "El que va conduciendo soy yo, y yo veré cuándo toco la bocina". Me quedó mirando y, antes de que me dijera algo, continué: "Ustedes mismos me enseñaron que la bocina se toca sólo en caso de emergencia o para advertir de un peligro, no para llamar la atención de las chicas". Más extrañado me miró y, care´palo, me preguntó: "¿Y tú no eres hombre?". Molesto, le respondí: "Claro que lo soy, y me gustan las mujeres, pero no pagué $65.000 para que el instructor se dedique a mirar mujeres en vez de enseñarme a conducir". No dijo nada.

Extrañado quedé cuando llegamos a mi casa y me dijo: "Hasta aquí llegó tu lección por hoy". Miré mi reloj, y le dije: "Aun me quedan 15 minutos, ¿cómo es eso de que hasta aquí llego yo?". "Sí - me respondió -, es que tengo cosas que hacer". Al ver que me iba a quitar el volante, aceleré y le dije: "Hará sus cosas después de que termine mi clase, para eso pago". Y seguí dando vueltas hasta que se terminaron los 15 minutos y, ahí recién, me bajé del auto en mi casa.

Desde ese día, nunca más me dejaron con ese instructor. Mejor, me asignaron con otro que sabía mucho de autos y aprendí muchísimo. Mientras, fui a la municipalidad a dar el examen teórico, el cual aprobé con 35 preguntas correctas de 35; y el psicotécnico, el cual aprobé sin muchos problemas. El examen técnico fue fácil... igual hay que prepararse, hay preguntas que tienen dos respuestas muy parecidas, pero sólo una es la correcta. Recuerdo que había una pregunta un tanto graciosa:

23. Mire la siguiente escena. ¿Qué haría en este caso al ver que, al virar hacia la derecha, hay peatones cruzando la vía?


a. Acelerar para pasar antes que ellos.  <<---- ??!?!??!?!
b. Tocar la bocina para advertirles que usted viene <<<--- Puede ser...
c. Frenar y esperar a que crucen porque tienen preferencia <<<---- Me tinca...
d. Abrir la ventana e increparlos por cruzar frente a usted <<---- ¿Qué diablos?
e. Ninguna de las anteriores <---- Ehhhh....

La respuesta correcta es la "c". Preguntas así hacen en el examen. Ojo, no es la pregunta literalmente, sólo es un botón de muestra. Quizás en el examen que tú des algún día para tu licencia, no esté esta pregunta, o esté con otras alternativas.

El psicotécnico pone a prueba tus habilidades manuales y tu visión. Te controlan el pulso y tu capacidad de reacción. Es una tarea relativamente sencilla, pero igual puede tener algunas complicaciones, especialmente con lo que tiene que ver con el pulso. Para eso, se utiliza esta herramienta:


¿Cuál es la idea? Seguir el camino sin salirse de él, y hacer el recorrido en el menor tiempo posible. Luego de haber aprobado todo, y de terminar mis clases prácticas en la escuela, me dieron hora para mi examen final de conducción en la municipalidad. Fue a finales de julio.

Estaba nervioso. Algunos me decían que, aunque el recorrido era corto, muchos reprobaban porque los nervios se los comían. Aun así, estaba muy confiado en que me iría bien.

"Francisco Albornoz" dijo el inspector municipal. Me subí al auto con él y comenzamos el recorrido. Cuando llevábamos la mitad del trayecto, y como no hablábamos nada, decidí a meterle conversa, arriesgando a que considerara eso como forma de persuadirlo y así recibir mi licencia. El diálogo fue algo así:

- ¿Y no se aburre de hacer esto todos los días? - le pregunté -.
- No, para nada - me respondió -. Además que no es todos los días, sólo los martes y jueves.
- Ahhhh... es que igual estar haciendo el mismo recorrido una y otra vez.
- Claro, igual es monótono. Lo que sí me carga es tener que soportar a gente que ni siquiera sabe conducir - dicho esto me queda mirando -.
- "Ups - pensé -. ¿Manejaré mal? Pero cómo, si no se me ha parado el motor, he respetado los signos del tránsito y la velocidad máxima permitida y..."
- Pero no te preocupes - interrumpió mis pensamientos el inspector -. Tú conduces súper bien, así que tu licencia está asegurada.

Aluciné con esa frase awwww... *.*

Al llegar a la municipalidad, me aprobó y, luego de pagar los permisos correspondientes, a la semana siguiente tenía mi licencia en las manos. ¿Qué tal? No es tan difícil obtenerla... claro, no es llegar y sacarla. Y luego de 4 meses de trabajo, logré mi sueño y tengo mi licencia, licencia con la cual salgo en el auto de mi padre a diversos lugares. Jejejeje. :D Saludos!!

Con un autito así me conformo... de algo que me sirva la licencia, ¿no?

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